miércoles, 2 de enero de 2013

La maldición del número 11

Si algo no sale bien o parece maldecido en el Levante UD son dos cosas: los futbolistas que escogen llevar el dorsal 11 en su camiseta y, a menudo, los fichajes del mercado invernal. No es un caso puntual, es la tónica ya habitual. No todo puede ser positivo en un club aunque se trabajen muy bien las cosas y faltando en ocasiones la fortuna extra. A continuación, os presentamos un análisis del caso señalado.

Savio Bortolini
Nos remontamos a la temporada 2007/08. Sin duda, una de las peores de la historia del club. A base de "viejas glorias" y salarios de ensueño, Villarroel soñaba con un Levante europeo. Quien le diría que este éxito no se conseguía a base de ello, sino que tome nota de los tiempos actuales. Por entonces, un ex-madridista y con gran curriculum dejaba su firma en las oficinas de Orriols: Savio Bortolini. Él escogió el 11. Pero el bueno de Savio, a diferencia de otros veteranos que han dado rendimiento en este equipo, estaba a bajo nivel, no daba el rendimiento esperado y terminaría dejando el club sin pena ni gloria a mitad de temporada en la huida colectiva de algunos jugadores.

Avanzamos un año más y nos encontramos en segunda división, tras el fracaso obtenido, comenzando de cero y planificando la plantilla en apenas varias semanas. El elegido para defender "el número maldito" fue Miguel Pérez. El caso del interior diestro fue extraño. De claros y oscuros, terminando en tragedia. Comenzó cuajando buenas actuaciones y siendo un hombre destacado por banda. Pero comenzó su pesadilla: las lesiones. La primera la superó y pudo reincorporarse más o menos a la normalidad. Sin embargo, en la segunda no se le hizo un buen diagnóstico y prácticamente se pasó el año sin poder jugar. Tenía un año más de contrato, pero en la primera mitad del campeonato 2010/11 se decidió rescindir y en los últimos tiempos vino jugando con el Avilés.

Felipe Manoel
En la temporada previa al centenario, en el mes de enero llegó un joven centrocampista procedente del filial del Villarreal. Tal vez pocos se acuerden, pero su nombre es Felipe Manoel. Su aportación fue escasa y pasó desapercibida, jugando los "minutos de la basura". Al final de campaña, volvió al conjunto amarillo y poco más se supo de él. Un claro ejemplo de los desafortunados refuerzos de mitad de temporada.

Transcurrido el tiempo, ya sin Miguel Pérez y estando el Levante en la primera división del fútbol español, se llegó con el Arsenal inglés a un acuerdo de colaboración para que sus jóvenes talentos pudieran tener una oportunidad como granotas. ¡Vaya trato...! La primera en la frente. Recién fichado desde el Fluminense, el Arsenal de Wenger contrataba a Wellington Silva, cediéndole hasta final de temporada. Llegaba ya en el mercado invernal. El brasileño eligió -cómo no- el número 11. Pero su juventud y falta de cabeza le jugaron una mala pasada y se vio envuelto en mitad de muchas polémicas. Por mucho que Luís García y JIM intentaron llevarle por el buen camino, tras confiar de nuevo en él con otra segunda cesión, al final se tiró la toalla. Welli finalmente apenas disputó poco más de 40 minutos en un año.

Botelho
Este se fue, pero llegó otro brasileño. Segundo consecutivo que escogía el número de la discordia. En esta ocasión era Botelho, un buen conocido de JIM. Un día antes de oficializar su traspaso, causó ya la primera polémica que por poco hizo retroceder en dicha operación. Y con él también llegarían Ghezzal y Óscar Serrano, otras dos incorporaciones invernales que para nada dieron el nivel. El primero llegaba para ser sustituto de Koné y cuando disputó encuentros como máxima referencia ofensiva, el franco-argelino desaparecía. Únicamente hay que destacar los dos goles contra el Athletic, tras más de un año de sequía goleadora. Del segundo hablaremos más tarde. Pero volviendo al caso Botelho, su irregularidad y también su mala cabeza -al igual que Welli- no le permitieron llegar a ganarse una segunda oportunidad. Aprovechó la lesión de Juanlu para ser el titular, con algunos partidos bastante aceptables y con otros en que dejó mala imagen y siendo cuestionado por la grada. Para este 2012/13, Botelho se halla disputando la 2ª división brasileña.

Por último, toca hablar de Óscar Serrano. Habiendo llegado al empezar 2012, no contento con el número 8, cambió al... ¡Oh, vaya! El 11. Tras diecisiete jornadas disputadas, el interior zurdo no ha disfrutado de ningún minuto y no tiene la confianza del entrenador, quien rara vez lo incluye entre los convocados. Su salida del Levante depende de él mismo y rescindir su contrato.

Ha llegado el 2013. Se ha abierto el mercado invernal. El número once también podría volver a quedar libre. Habrá quien crea en supersticiones; otros en casualidades. Pero la realidad es la que es. Parece la maldición del número 11. ¿Cuantas veces se seguirá repitiendo este caso y el de las incorporaciones invernales con resultado negativo?


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