Autor: Jorge Hernández Madrid (@JORGEMADRIDhv)
Faas Wilkes estaba viviendo una de las mejores etapas de su vida cuando una maldita enfermedad le obligó a hacer las maletas y marcharse de su adorada ciudad de Valencia. Se hospedaba en La Pepica, en plena playa de la Malvarrosa. Y Ernest Hemingway era su vecino en época taurina.
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| - Faas Wilkes, futbolista Levante UD (@Museo Virtual LUD) - |
Allí se reconoció como un amante del mar, el sol, la paella y las Fallas. Valencia le había regalado una vida que parecía diseñada a su medida. Hasta que llegó el bocio. En 1956, cuando llevaba tres temporadas vistiendo la camiseta del Valencia CF, le diagnosticaron la enfermedad y decidió rescindir su contrato para operarse en Holanda.
Su sueño valenciano sufrió un coitus interruptus
Tras pasar con éxito por quirófano, el atacante neerlandés retomó su carrera en el VV Venlo. Aunque en su cabeza seguía impregnado el olor a pólvora, salitre y paella.
Y como la cabra siempre tira al monte, en 1958, haciendo unas gestiones relacionadas con un joven futbolista holandés, se dejó ver por Valencia. No sabemos si hubo llamadas, WhatsApp, mensajes directos de Instagram, match en Tinder o paloma mensajera. El caso es que el Valencia le pidió volver. El valencianismo soñaba con su regreso. Pero no pudo ser.
No eres tú, soy yo…
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| - Faas Wilkes (@Museo Virtual LUD) - |
Y así fue como, en la temporada 1958-59, el holandés Faas Wilkes fichó por el Levante UD. A sus 34 años. En la recta final de su carrera. Ya sin la chispa que un día le ayudó a labrar su fama, pero todavía con recursos para endiablar a los defensores rivales y ser determinante cerca del área.
El Levante acababa de fichar a una leyenda del Valencia CF. Sin importarle su pasado. Y nublados por un futuro prometedor juntos. Sin saber que, como en algunos matrimonios, el contrato no siempre garantiza la fidelidad.
Escenas de matrimonio
La relación conyugal empezó satisfactoriamente. Con una bonita luna de miel que se vería representada en un amistoso frente a Osasuna, con Vallejo a rebosar de levantinistas y valencianistas infiltrados que se negaban a renunciar a los placeres de sus fintas, cambios de dirección, recortes, zancada poderosa y mágica imaginación.
Por lo tanto, aquel 7 de septiembre de 1958 fue histórico, pues unió a murciélagos y granotas en torno a un único sentido: el buen gusto futbolístico. Aquella temporada el Levante terminó segundo, por detrás del Elche, y ganándose el derecho a jugar la promoción de ascenso a Primera. Se podría decir que Wilkes había cumplido con creces con sus obligaciones matrimoniales. De hecho, incluso asumió mayores responsabilidades de las acordadas primeramente. Aceptó la oferta del presidente de convertirse en entrenador-jugador tras la destitución del anterior técnico.
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| - Caricatura Faas Wilkes (@Herr Ralf) - |
El Levante perdió 1-2 en Vallejo contra Las Palmas en la ida del playoff de ascenso. Con un discreto partido de Wilkes, que sufrió un marcaje al hombre por parte de Felo, que todavía hoy se recuerda. Aun así, quedaba la vuelta en Canarias y todo seguía muy abierto. Y en medio de todo esto, ¿qué se le ocurre al entrenador-jugador Faas Wilkes? Volver a jugar en Mestalla. El Valencia tenía un amistoso contra el Inter de Milán y Wilkes aceptó jugarlo sin consultarlo con el Levante. Aquello ya no tenía perdón. Era reincidente y con el club jugándose las habichuelas.
El Levante apartó al futbolista de la plantilla. Wilkes no viajó a Las Palmas. Se acabó la película y la tontería. El equipo empató 1-1 y el ascenso quedó frustrado. Agustín Dolz fue el encargado de dirigir el encuentro. Nadie sabe lo que hubiera pasado si Wilkes hubiera formado parte de la expedición en aquel partido de vuelta. Pero eso no es relevante. Hay veces que el amor propio debe poner un límite. Y aquí el Levante dio una lección, no solo con este castigo aislado, sino decidiendo romper la relación.
Todavía quedaba un año más de contrato, pero había quedado claro que el compromiso de Wilkes no existía y su "openmind" no era bien vista. Tenía una manera muy libertina de ver el fútbol o, simplemente, era cierto aquello de que el Valencia le había hechizado y robado el corazón. Quién sabe. El caso es que el Levante UD será feo, pobre y humilde, pero nunca un estúpido.
*Nota informativa: La imagen con la caricatura de Faas Wilkes está asociada a derechos con terceros y pertenecea la obra '113 icones de la història del Llevant UD'. Ha sido cedida a Mundo Levante UD previa autorización y queda prohibida la difusión de la misma para otros fines.



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