Contra CA Osasuna, todo comenzó la pasada temporada. Una remontada casi sin precedentes, que permitió la continuidad del Levante UD un año más en la primera división. En esta ocasión, la victoria levantinista no llegó, pero sí sirvió para rascar un punto (0-0). Esto valió para que los de Luís Castro pudieran estrenar su casillero, en uno de los estadios más complicados por ambiente y lo que aprieta el rival.
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| - Iván Romero, durante el pempate entre CA Osasuna y Levante UD (@Adolfo Benetó | LUD) - |
Además de la participación de los fichajes, el Levante echaba de menos a su capitán. Vaya si se notó su presencia... Tras la sanción cumplida, Brugui llevó el peligro de un equipo que hoy recuperaba los colores blanquinegros. Primero, reclamó un penalti ante un derribo dentro del área. "¡Sigan!", dijo el árbitro García Verdura. Rebasada la media hora y tras una asociación inmaculada con Iván Romero, con una potente volea estrelló el esférico contra el larguero. Solo le faltó algo de precisión.
Esa fue la ocasión más clara del primer tiempo. No obstante, la iniciativa y el mayor número de ofensivas las fabricó Osasuna. Especialmente endeble se mostraron los valencianos con los centros laterales o acciones a balón parado, con Budimir como principal referencia. Como claro ejemplo, un córner en el minuto 2 que obligó al meta levantinista a realizar una intervención loable. De no haber sido por Mathew Ryan, posiblemente el Levante hubiera llegado con desventaja al descanso.
Mientras al Levante se le seguía atragantando la fase de elaboración, con unos más que discretos Oriol Rey, Olasagasti y Bardeli, Osasuna iba ganando más confianza con el paso de los minutos. Cómo no, con su máximo goleador: Budimir. El croata primero sacó uno de sus cabezazos con mucha pólvora en dirección al palo largo. Ryan voló como un águila. Poco después, tras una incertidumbre defensiva, Mandi se convertiría en un auténtico héroe granota. Bajo la misma línea de cal, el franco-argelino salvó una de esas ocasiones manifiestas de gol. No se lo creía el público de El Sadar.
Sergio Herrera, antagonista hace unos meses en el Ciutat de Valencia, estuvo cerca de hacer una de sus habituales liadas. Tan buen portero, como impreciso en algunas ocasiones. Un mal control dio origen a una cesión dentro del área. Iván Romero no la supo materializar y estrelló su remate contra la barrera numerosa de defensas.
El Levante, que fue encarando el tramo final con mejores sensaciones al llevar también un partido más que su rival, no pudo culminar la machada. Luís Castro, que también se mostró conservador a la hora de mover el banquillo, no dio con la fórmula exacta para romper la zaga navarra. Hugo Sotelo, nada más estrenarse, tuvo la última con una falta directa. Contra la barrera. Pitido final, descontento en la grada en Pamplona y un punto que seguro que sabe mejor para el Levante, que encuentra una ligera mejoría.

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