Una hazaña y recibimiento al Levante UD a la altura del 2007

Pasan los años, pasan los jugadores, pero la historia se repite sobre todo con los irreductibles seguidores granotas. Balaídos fue ayer una bendición que dejó mucho más cerca la salvación. Pero en el año 2007, también hubo otra victoria balsámica en Santander que implicó que el Levante UD siguiera compitiendo entre los mejores del fútbol español.

Brugui recibimiento Celta de Vigo Levante UD
- Brugui en el recibimiento en el aeropuerto tras el Celta de Vigo vs Levante UD (@Adolfo Benetó) -

Autobús Levante UD recibimiento
- El autobús del Levante UD en el recibimiento -
Con apenas tres jornadas por delante, el levantinismo respiraba incertidumbre y respeto, más tras el mazazo de Ferran Jutglà al marcar a los cuatro minutos. A diferencia de otras veces, el Levante se repuso. Los de Luís Castro se han acostumbrado a tirar de remontadas y lograron el segundo triunfo a domicilio, que no se lograba desde Sevilla. Kervin Arriaga, Dela y por último Brugui sellaron los goles que permitían salir de los puestos de descenso. Siete meses después, desde la jornada 11, se abandonaba el peligro.

Fue un auténtico subidón para el levantinismo. Aunque nada está hecho y queda todavía por cumplir contra el Mallorca en el Ciutat de Valencia y ante el Betis en La Cartuja, prácticamente medio millar de aficionados se congregaron en Manises para recibir a sus héroes del Levante. Con una hora de retraso, aterrizaban en el aeropuerto entre vítores, especialmente dedicados a los goleadores y para el técnico Luís Castro.

Casi 19 años atrás y también a falta de tres partidos para la conclusión de liga, ocurrió algo muy similar. Dos semanas antes, el Levante había ganado al Celta gracias a los goles de Riga y Reggi. Pero no fue hasta la 36ª jornada en Santander con un triunfo por 2-3, idéntico resultado que ahora, cuando un tanto de Ettien y un doblete de Riga Mustapha dejaban vista prácticamente la permanencia vista para sentencia.

Tras el paso fugaz de 2005 por la Primera División, este resultado contra el Racing de Santander permitía al decano valenciano continuar compitiendo en la élite. Eran otros tiempos, muy diferentes a los de la pasada década en que se vio al Levante prácticamente siempre entre los mejores. Por ello, mediante los foros granotas y el boca a boca de la afición, también se movieron masas y varios centenares de aficionados ataviados con sus camisetas azulgranas se personaron en el aeropuerto de Manises.
Fue un acto esporádico, prácticamente surgido de la nada y por la fe que se tiene por el Levante, tal y como ha ocurrido ahora. La afición granota es bien agradecida y no deja de respaldar a los suyos, sabiendo que cuando más dificultades hay es cuando más necesita el apoyo de la grada. Los 39 puntos que ahora tienen el Levante permiten respirar. El domingo en Orriols será la siguiente batalla, tal vez la definitiva. Y si no tocará ir a Sevilla con la tensión y emociones a flor de piel, pero lo que el Levante está consiguiendo en este 2026 merece una recompensa en forma de permanencia

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