Los últimos años del verdadero fútbol femenino

El fútbol femenino en España está creciendo. Aparentemente hay que mirarlo con buenos ojos y no habría nada de malo en ello. Está desencadenando un gran cambio, encaminado hacia la profesionalización, pero a su vez trae el fin de la hoja de ruta para los nostálgicos de un fútbol cercano y de igualdad deportiva.

- Esther González contra el Real Madrid Femenino (@LUDFemenino) -
La irrupción del Real Madrid acaparó portadas. Y con razón. Todos esos minutos y espacios que siempre habían sido ignorados por una inmensa mayoría y que ahora tratan de salir tímidamente a la luz, en la medida de lo posible. Simplemente tener un gran nombre hace mucho. Sin embargo, se beneficiaron del éxito y trabajo labrado desde la sombra por el CD Tacón. El verdadero equipo de barrio, porque ahora lo es de talonario y que se disfraza mediante un documental, cuando de ello queda bien poco. 

Podemos decir que su "llegada" era tan necesaria como el miedo a las secuelas que pudiera generar. Todo tiene sus beneficios y agravantes. Apenas un par de años han sido suficientes para adivinar hacia donde se encamina desde ya la Primera Iberdrola: un duopolio de FC Barcelona y Real Madrid. Como en el fútbol masculino, aunque muchos odien este tipo de comparativas.

De vez en cuando, con otro elenco de equipos secundarios como el Atlético de Madrid que se ha mantenido entre aguas turbulentas o un Levante UD Femenino que ha querido salir a flote pero sin una apuesta firme ni continua. Y no es restar ningún mérito a los proyectos y la apuesta de los dos "grandes" por antonomasia que centran todos los focos y mayor número de aficionados, todo lo contrario.

Llegará el verano y las plantillas de los aspirantes quedarán desmanteladas. Como ya ocurriera hace un año, las polluelas volarán del nido y nuevamente el Real Madrid volverá a nutrirse de las grandes estrellas de otros. Sin ir más lejos, con hasta cuatro levantinistas como Rocío Gálvez, Claudia Zornoza, Eva Navarro y Esther González, a falta de que se confirme oficialmente o las circunstancias de las cláusulas de formación lo faciliten. También Banini, que apunta al Atlético de Madrid. Porque se lo pueden permitir. Porque a veces todo tiene un precio y el dinero es convincente.

Habrá quien diga -y también con argumentos muy sólidos y totalitarios- que hay un doble rasero. Y es que estos clubes históricos y anteriormente grandes como el Levante UD Femenino, con más de veinte años de solera compitiendo, iban a la caza y siguen "robando" en las plantillas de los más humildes cuando comienzan a labrarse un nombre. Quieren seguir manteniendo vivo el sueño y suplir con más o menos garantías las vacantes que dejarán sus pérdidas, llegando futbolistas que ilusionen. Todo esto es verdad, tanto lo explicado como la situación. Pero de la ilusión no se vive eternamente y hay que comenzar a asimilarlo y digerirlo.

No solo un FC Barcelona con pleno de puntos y un Real Madrid en construcción mediante razones económicas van transformando esta realidad. Cuando los "clásicos" eran los Athletic Club, Rayo Vallecano, RCD Espanyol o el propio Levante UD, el fútbol femenino se veía más bonito. En un tiempo no muy lejano, los clubes no ponían tanto oscurantismo y eran mucho más accesibles informativamente; las propias futbolistas se mostraban más agradecidas a la hora de recibir y compartir  fotografías o al acceder a realizar una entrevista; toda persona seguidora del fútbol femenino se conocía y había un trato de a pie entre todos los círculos,... Siempre hay excepciones y es injusto generalizar, sea dicho de paso.

- Partido entre FC Barcelona y Levante UD (@LUDFemenino) -
Ahora lo que nos rodea se ha convertido en un universo paralelo y diferente, conforme se ha ido alcanzando el sueño que todas y todos perseguíamos, el cual parecía que no iba a conseguirse en un corto plazo de tiempo: unas condiciones más dignas para el fútbol femenino. Porque la falta de profesionalización era una barrera a eliminar. En cambio, el precio a pagar indirectamente ha generado ese distanciamiento y pérdida de unos valores, de un sentimiento, de una concienciación de pertenencia y de un reconocimiento a quien te da visibilidad. Algo que es gratis. Y que cada vez es menos recíproco

Es una sensación de frustración que comparto públicamente. Redactado con el único fin de invitar a reflexionar a quien lo considere. Otros veteranos del futfem o compañeros y compañeras se reservarán y guardarán esta postura o alguna similar para sus adentros. Feliz pero con un anhelo interno ya casi irreparable por el final a corto plazo del verdadero fútbol femenino, seguiré orgulloso y enganchado igualmente. Como informador y como aficionado. Otros once años más y los que hagan faltan.

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