martes, 5 de septiembre de 2017

Samu García: La banda del ilusionista

Probablemente, la llegada de Samu García al Levante UD se ha convertido en la operación más dura y tortuosa del recientemente clausurado mercado estival. La dirección deportiva azulgrana tuvo que afrontar y atender distintos y variopintos obstáculos que, afortunadamente, terminaron con una entente entre todas las partes implicadas. La carta de libertad por parte de un Rubin Kazan que abonó cinco millones por su pase meses antes, la insistencia del equipo de su tierra en convertirle nuevamente en icono y bandera y las disquisiciones económicas alargaron la negociación durante semanas. Tres años de contrato en el horizonte para tratar de recuperar el brillo y lustre que le convirtieron, tras su etapa en Martiricos, en uno de los grandes descubrimientos de nuestro balompié. 

-Samuel celebra un gol con el Málaga (Fichajes.net)-
Samu García nació hace 27 años en Málaga y, tras dar sus primeros pasos en el humilde Conejitos del Distrito de la Luz de su humilde y obrero barrio natal, una de las figuras con más caché y entidad del mundo futbolístico se cruzó en su camino. José Mourinho, por entonces recién aterrizado en el Chelsea tras un periplo de infinito éxito en Oporto, le reclutó en la escuela 'blue'. Tres meses, no obstante, fueron suficientes para que Samuel decidiera tomar el billete de vuelta a casa. Las costumbres británicas, el clima y la marcada distancia con su familia pesaron demasiado sobre los hombros de un niño de 14 años que enamoró como pocos al afamado preparador luso. 

Pese a la decepción de su paso por Londres, Samu emprendió una nueva andadura en Escocia cuyo resultado tampoco fue lo satisfactorio que esperaba. Tras militar en diferentes equipos de la geografía andaluza e ir labrándose un nombre y una reputación en Tercera División, el Atlético Malagueño apostó de manera definitiva por el joven atacante. ¿El resultado? Inmejorable. Casi un centenar de partidos en los que Samuel rubricó más de veinte tantos jugando en distintas posiciones del frente de ataque y que le convirtieron en un fijo durante las tres temporadas que militó en el filial boquerón, además de en uno de los grandes baluartes de la escuela malacitana. 

-Samu defiende los colores del Villarreal (El Mundo)-
En el verano de 2013, el alemán Bernd Schuster le ofreció acomodo en el primer equipo. Desde bien temprano, Samu encandiló a propios y extraños y se afianzó como titular indiscutible en el carril diestro del ataque. Desborde, velocidad y una capacidad innata para generar peligro en situaciones de colapso colectivo le hicieron brillar con luz propia y deslumbrar ante ojeadores de media Europa. Tanto él como el jovencísimo Samu Castillejo, otra de las grandes apariciones un año más tarde de la mano de Javi Gracia, aceptaron finalmente embarcar rumbo a Villarreal en una operación conjunta que depararía destinos y finales dispares para cada uno de ellos. 

Mientras Castillejo, no sin dificultades, se fue asentando poco a poco como un hombre referencia en el equipo de Marcelino, Samu García cayó en un ostracismo fruto de, entre otros factores, su nulo deseo de abandonar Málaga y la terrible exigencia física y de regularidad del actual míster del Valencia. Pese a todo, Samuel completó 25 partidos con la elástica amarilla y anotó tres tantos. Al término de la temporada, el Rubin acordó su traspaso rumbo a Kazan por una cifra cercana a los cinco millones de euros.

-Samu con la camiseta del Rubin (Rubin Kazan)-
Una vez más, las dificultades para adaptarse y aclimatarse a un nuevo país, una nueva cultura y un nuevo idioma pasaron le pasaron factura. Ni siquiera la presencia de Javi Gracia en el banquillo le sirvió para evitar una salida desesperada cuatro meses más tarde. Minutos residuales en menos de una decena de partidos y rumbo al Leganés en calidad de cedido para finiquitar un curso complicado en el que su talento no fue capaz de sobreponerse a las dificultades. Porque Samu García es un futbolista diferente. Cuenta con una habilidad extraordinaria, una capacidad de desborde innata y un golpeo de balón impecable con pierna diestra. Se mueve con mucha facilidad e inteligencia por todo el frente de ataque, siendo capaz de jugar a pierna cambiada o incluso acompañando al '9' justo por detrás. Su gran debe, sin embargo, sigue siendo su irregularidad e intermitencia. La estabilidad es uno de los puntos clave de su buen rendimiento y si Muñiz y los suyos son capaces de hacerle sentir querido e importante, el Levante tiene ante sí un futbolista mayúsculo durante las próximas tres temporadas. Que así sea.