sábado, 2 de septiembre de 2017

Mitch Langerak: El guardián emerge entre las sombras

Mitch Langerak no es un tipo al uso. Su carrera deportiva denota las dificultades que entraña este particular mundo del balompié y acentúa las trabas que en muchas ocasiones, especialmente los guardametas, atraviesan durante su trayectoria deportiva. La confianza y la seguridad en sí mismo han sido dos factores cruciales para que, de manera definitiva, el éxito se interpusiera en el camino de Mitch y le acompañase en su plena madurez futbolística. A sus 29 años, y tras asentarse por primera vez como titular indiscutible en el Stuttgart alemán, el australiano afronta una nueva, atrevida y exótica aventura que espera le lleve a convertirse en la referencia y el icono bajo palos del Levante UD en la élite.

-Langerak con la camiseta del Borussia-
Tras dar sus primeros pasos con el balón en los pies en su tierra natal, Emerald, Langerak se enroló en las categorías inferiores del Melbourne Victory. Una vez completado su proceso de formación, incluido un breve periplo por el South Melboure, el nuevo arquero azulgrana se estrenó como profesional en la final de la Australian League frente al Sydney FC. Su debut y los excelentes informes que los técnicos de distintas entidades manejaban sobre el joven portero le llevaron a firmar por una de las potencias de su Australia natal y gran rival del Victory, el Adelaide United.

-Mitch defiende los colores del Stuttgart-
Los comienzos no fueron sencillos. Mitch asumió el rol de guardameta suplente bajo las órdenes de Michael Theoklitos, esperando que el trabajo y esfuerzo de cada día tuvieran su temprana recompensa. Sin embargo, no fue hasta el aterrizaje de Glen Moss en el banquillo de Hindmarsh cuando Langerak asumió temporalmente el papel de líder entre los tres palos. Sus excelentes actuaciones y esa ilusionante combinación entre sobriedad y unos reflejos felinos le valió para dar el salto a Europa con apenas 23 años de edad.

El Borussia Dortmund del afamado Jürgen Klopp fue el destino de un Mitch dispuesto a destronar al por entonces intocable Roman Weidenfeller. El veterano arquero alemán, no obstante, era un hombre de vital importancia para el míster y, además, un espejo y un ejemplo para la formación de los jóvenes talentos por entonces presentes en la plantilla. Langerak dispuso de minutos durante las cinco temporadas que militó en la escuadra amarilla, pero siempre bajo la sombra de una figura sempiterna en el Westfallen. La llegada de Bürki supuso su adiós definitivo y, en gran parte, el ansiado despertar de su carrera deportiva.

-Langerak con la Selección de Australia-
El Stuttgart, inmerso en una espantosa crisis interna que le transportó de la élite al abismo, le acogió con los brazos abiertos. La intermitencia en su actividad debido a los problemas físicos se convirtió en el primer escollo a superar durante su aterrizaje en el suroeste de Alemania. El declive continuo del combinado franjirrojo terminó por abocarle a un dramático descenso a Segunda División. En una línea paralela a la experimentada por el Levante en España, el Stuttgart fue capaz de recomponerse y retomar el camino a la categoría de oro del balompié bávaro tan solo un año después y con una asombrosa autoridad. Y sí, lo hizo con el bueno de Langerak bajo palos. El guardián, definitivamente, emergió como un rayo de sol entre las sombras.

El oceánico, que ya ha sido ocho veces internacional con Australia y que disputó el Mundial de Brasil en 2014, se asentó tras muchos años como guardameta titular en un equipo por primera vez. Demostró tesón, confianza y una fe incalculable en sus posibilidades. Una oportunidad que no es fruto de la casualidad y que viene avalada por numerosos argumentos y factores deportivos. 

Mitch es un tipo seguro y rebosante de seguridad. La transmite y la genera con cada acción, cada indicación y cada movimiento. La barrera del idioma, en este caso, será un factor a superar cuanto antes por su parte. Su envergadura (más de 190 cm) le permite erigirse como un seguro en el juego aéreo, demostrando valentía y asumiendo certeros riesgos en este tipo de acciones. Además, es todo un felino sobre la línea de cal. Su excelente capacidad de reacción sumada a unos reflejos envidiables engloban una combinación que le convierte en un portero completo y que, desde luego, puede aportar un salto de calidad al marco azulgrana para la presente temporada y, por qué no, para un más que ilusionante futuro.