sábado, 31 de diciembre de 2016

Levante UD 2016: Un baile entre lágrimas y sonrisas

"A veces hay que dar un paso atrás para coger impulso y poder avanzar dos hacia delante". Con esta frase podríamos resumir casi a la perfección lo que ha deparado el último año natural para el Levante. Un 2016 de contrastes, sobretodo para la fiel afición levantina, que ha tenido que saborear la angustia de un nuevo descenso y ahora ha retomado la ilusión con una plantilla más comprometida y abarcando el liderato de La Liga 1|2|3 con amplio margen.

-Foto: Jorge Ramírez / Levante UD-
El transcurso del tiempo ha ido sanando las heridas del pasado. En el mes de enero, con el mercado invernal, la llegada de futbolistas de gran nivel como Rossi y Verdú u otras revelaciones como Medjani eran la última carta a jugar para la resurrección granota. También hubo otros fiascos relevantes como Mauricio Cuero, por quien el Levante hizo el desembolso económico más grande de toda su historia y que en su estancia de medio año pasó con más que gloria.

Si bien es cierto que el Ciutat de Valencia volvió a ser un estadio casi imposible para los rivales, en los que únicamente Real Madrid y Barcelona lograban vencer, la situación en la clasificación era más que complicada y el equipo mostraba constantes síntomas de flaqueza e irregularidad. Hasta a Rubi, que cogió el testigo de Lucas Alcaraz en las primeras jornadas, se le terminó viendo superado por la situación.

 En las citas importantes, en esas que no se podía fallar, el Levante no pudo con la presión. El empate sin goles bajo un diluvio contra el Sporting de Gijón y la más que dolorosa goleada encajada en Granada con la que la afición se movilizó en masa para estar presente en Los Cármenes fueron muy determinantes para el triste desenlace que iba a deparar. Momentos así dejaron más en la sombra triunfos como el de la mañana del derbi en Orriols con Rossi como goleador o los tres puntos cosechados frente a un Atlético de Madrid metido de lleno en la lucha por el título de Liga. Finalmente, en La Rosaleda y con escándalo arbitral de por medio, el plantel levantinista sellaba matemáticamente su descenso a la división de plata.

El verano fue largo y con mucho trabajo. Suponía el final de una de los ciclos más ilustres hacia otra etapa en que tocaría resurgir de las cenizas. Era el adiós a nombres como Juanfran, capitán de las últimas temporadas, y Manolo Salvador, director deportivo con mucha responsabilidad de los recientes éxitos deportivos. Llegaría Tito, otro viejo conocido de la casa, quien con la ayuda de Del Pozo empezaría a reconstruir los cimientos de un nuevo proyecto. 

-Foto: Jorge Ramírez / Levante UD-
Muñiz fue el elegido para el banquillo y con un combinado entre jugadores que dieron la talla y no les importó defender los colores azulgranas en esta categoría, el regreso de los cedidos y otros grandes descubrimientos, todo comenzó a salir de boca. Durante las semanas iniciales, el Levante demostró una gran superioridad, arrasando especialmente en el Ciutat de Valencia. Y poco más tarde, con las ideas asimiladas, se conquistó un primer puesto que aún se mantiene y gozando de seis puntos de colchón respecto al tercer puesto, caso que permitiría el ascenso directo.

Durante noviembre, el equipo padeció una minicrisis en que las victorias parecían resistirse. El respeto de los rivales con una actitud conservadora y también algunos errores privaron al Levante de continuar con una racha demoledora. Esa misma que por sus números le había proclamado como el mejor líder de toda la historia de esta segunda división del fútbol español.

No cabe duda de que este segundo ecuador del año 2016 ha vuelto a dotar de argumentos sólidos a un Levante que aspira muy seriamente a volver a codearse con los mejores clubes del panorama nacional. La decena de goles con el sello de Roger, una segunda línea sin complejos y con alternativas y la recuperación de una defensa eficaz y sin titubeos mantienen el sueño más vivo que nunca.

Todo está por ver aún, a la espera también de los nuevos refuerzos que se puedan incorporar, pero si en los últimos doce meses el decano de la Comunidad Valenciana ha bailado entre lágrimas y sonrisas, para 2017 se avecinan grandes logros y bonitas escrituras bañadas con letras de oro.