lunes, 19 de enero de 2015

Por el camino de "La unión es la salvación"

Incertidumbre e insuficiente. Son las dos palabras que determinan el transcurso del Levante una vez llegados al ecuador de la temporada. Muchas dudas en cuanto al rendimiento del equipo y la irregularidad en cuanto a su actitud e intensidad en cada jornada. Y unos resultados que dejan momentáneamente a los granotas en puestos de descenso, en mitad de la planificación deportiva más errónea de la 'era Quico Catalán'.

Foto: Levante UD 2014/15 (@Jorge Ramírez)
En este último aspecto, la plantilla no ha dado un salto de calidad esta temporada, más bien lo contrario. Necesitados de refuerzos a realizar en el mercado de fichajes dada las circunstancias, han transcurrido veinte días y únicamente hubo un movimiento de fichas: el de la llegada de José Mari, por deseo de Alcaraz. Precisamente, el actual míster no empezó el campeonato y reemplazó a Mendilibar, otra elección fallida. Mientras tanto, todavía se espera la llegada de un delantero, sin descartar la incorporación de otro portero que sumaría cuatro a la nómina del club (contando al cedido Javi Jiménez), y contando con una defensa bastante debilitada y de escaso rendimiento. Para ello, deben haber salidas al estar cubiertos los 25 jugadores, sin mencionar a Camarasa con ficha del filial.

Aunque la realidad sea muy oscura, difícil de digerir y así se pinte, todavía no está todo perdido. Aunque bastantes veces cueste creer, la fe debe seguir intacta hasta el último segundo. Y el mayor ejemplo es mirarse en el espejo del Levante Unión Deportiva de la temporada 2010/11, en el de "La unión es la salvación".

Con Luís García Plaza comandando el barco, el club había firmado su vuelta a la primera división del fútbol español. Dichos comienzos tras el retorno fueron duros y también se hizo patente esa incertidumbre y pobres resultados. Aquel Levante encajaba muchos goles y sumaba a favor en cuentagotas. Se alcanzaba la jornada 19 de Liga con tan solo quince puntos en el casillero, como colistas y con diferencias más amplias de cara a la salvación. 

Foto: Levante UD 2010/11
Pero dos partidos más tarde se manifestaba dicha campaña de "la unión es la salvación", la cual en la comunión de la afición con el equipo logró reponerse de las adversidades, cosechar la permanencia e incluso, por momentos, tener hasta posibilidades de terminar en puestos europeos tras la monumental remontada con un alto protagonismo del ecuatoriano Felipe Caicedo. Dicho salto comenzó a cuajarse primero con la victoria en Orriols contra el Getafe CF y una semana más tarde se reafirmaba logrando la machada al imponerse por la mínima pero en un encuentro memorable ante el Villarreal. 

Al igual que entonces, el actual Levante es un equipo que le cuesta mantener la portería a cero y que tiene muchas dificultades para crear ocasiones de gol y materializarlos, con un fútbol algo pobre e ineficaz. Casualidades del destino, ahora el Levante afronta la visita al Madrigal. Es buen momento para imitar la de sus "antepasados", de los que todavía militan Juanfran y Héctor Rodas. Un estadio también para la historia, donde el Levante se alzaba como líder en solitario hace tres años.

Es hora del despertar. Debe llegar el momento del resurgir de los Barral, Casadesús, Rubén García, Ivanschitz, Sissoko, Vyntra,... Es la época de creer. La afición levantinista no fallará, con un desplazamiento para respaldar desde la grada. Con la unión de por medio, desde "La unión es la salvación" hasta el "Unidos somos LUD", entre todos y dando todo, las victorias volverán y las montañas serán más llanas para alcanzar la cima y disfrutar de una nueva temporada entre los veinte mejores clubes del panorama futbolístico español. Porque ser del Levante no es fácil, pero es lo mejor.


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