sábado, 16 de agosto de 2014

Diego Mariño: un halcón bajo palos

-Fotografía: Mariño en Villarreal/ 100x100fan-
Después de muchas semanas de negociación y a la espera de una resolución judicial que diera la razón al Levante UD, Diego Mariño se convirtió la pasada semana en portero azulgrana a todos los efectos. Su llegada, fraguada desde hace bastante tiempo, complementa así un trío de garantías bajo palos junto al también recién aterrizado Jesús Fernández y un Javi Jiménez que, ante la oportunidad de postularse como sucesor de Keylor en Orriols, ha observado que la apuesta del club podría relegarle a un papel insignificante y, por lo tanto, abrirle las puertas a una posible salida de la entidad. Lo que parece claro es que la competencia entre Diego y Jesús será total y absoluta desde el primer momento y que, hasta el próximo fin de semana, no sabremos por quién apostará Mendilibar de partida en el estreno liguero.

Mariño, nacido en Vigo hace veinticuatro años, ha sido desde sus inicios un guardameta especialmente bien valorado por los técnicos de sus diferentes equipos y, en especial, del combinado nacional español (dos veces campeón de Europa sub-21 y una vez sub-17), donde ha sido un fijo en todas las categorías inferiores. Después de trazar con empeño sus primeras estiradas en equipos regionales de su Galicia natal, los ojeadores del Villarreal lanzaron sus redes sobre el arquero cuando éste apenas tenía trece años y militaba, por entonces, en las filas del Areosa. 

-Fotografía: Mariño campeón de Europa/ Rápido Bouzas-
Después de una prueba más que satisfactoria, Diego se enroló en las filas del conjunto amarillo y, poco a poco, fue quemando etapas de la mejor manera posible y afianzándose como titular indiscutible tanto en el Villarreal C como, posteriormente, en el filial del cuadro castellonense, ya en la categoría de plata. El trágico descenso a la Liga Adelante del primer equipo sirvió para que, en base a una reestructuración y una apuesta por el trabajo de cantera, Mariño se convirtiera en el hombre fuerte bajo palos, compitiendo con otro hombre de la casa como Juan Carlos. 

Su situación de partida, como titular indiscutible, dio poco a poco y semana tras semana, debido a la falta de confianza del guardameta y a continuos errores clamorosos, un giro radical que acabó con el gallego en el banquillo y con Juan Carlos consagrado como el portero titular durante el resto de una dura temporada en la que, finalmente, se consiguió alcanzar la tan ansiada vuelta a la élite.

La continuidad de Marcelino, quien aterrizó en Villarreal antes del ecuador del curso en el infierno, le hizo replantearse su situación y firmar por cinco temporadas por el Valladolid de Juan Ignacio Martínez, viejo conocido de la parroquia azulgrana. Nuevamente, y al igual que le ocurrió un año antes, se estrenó como hombre de confianza en portería para el técnico alicantino y, con el paso de los meses, su lugar bajo palos acabó siendo ocupado por Jaime. El vigués alternó grandes actuaciones, con intervenciones inverosímiles, con errores imperdonables que acabaron por relegarle nuevamente a ver a sus compañeros desde el banquillo. 

-Fotografía: Diego en el Bernabéu/ Zimbio-
El descenso del Valladolid a la Liga Adelante ha propiciado que, mediante una cláusula de su contrato, pueda marcharse a cedido a cualquier equipo de la máxima categoría. El Levante, de la mano de su secretaría técnica y de la dirección deportiva, ha decidido apostar fuerte por Diego y tratar de inculcarle una dosis de confianza que parece fundamental y necesaria para que su trabajo se traduzca en un brillante papel en portería. Sus habilidades no son pocas: se mueve con unos reflejos felinos, tiene un gran manejo con el balón en los pies y es capaz de rubricar algunas paradas dignas de los mejores guardametas de la época. Su planta y juventud también juegan en favor de un portero al que le queda mucho todavía por mejorar y que puede encontrarse ante el escenario perfecto para ello. En su debe, su ya citada irregularidad, su falta de confianza en momentos puntuales y la imperiosa necesidad de mejorar algunos aspectos de sus salidas por alto. En todo caso, se trata de un excelente refuerzo que, pese a poder albergar ciertas dudas por su inexperiencia e historial previo, estamos convencidos de que dará muchas tardes y noches de alegría a la hinchada levantinista.