miércoles, 18 de junio de 2014

Levante UD 2013/14: Luces y sombras con el éxito de fondo

El Levante UD ha logrado, por cuarto curso consecutivo, mantenerse en la élite del fútbol español y hacerlo, además, con solvencia y sin verse envuelto en una pelea titánica como la que se vivió durante las dos últimas jornadas entre hasta siete contendientes. Sin embargo, el estilo y la manera de conseguir lo que todos podemos (y debemos) calificar como un éxito rotundo ha sembrado un poso de discordia entre los miembros de una hinchada ligeramente dividida en base al hacer de sus jugadores y la forma de encarar los encuentros que planteaba un Caparrós que ya es historia en la entidad.

Jorge Ramírez / Levante UD
 El comienzo de temporada no pudo ser más duro y acongojante. El Barcelona pasó como un absoluto rodillo por encima de los jugadores levantinistas y el siete a cero escoció y mucho en el seno de un vestuario herido de orgullo pero consciente de que se trataba únicamente de un tropiezo en uno de los campos más complicados de toda la categoría. La "visita al dentista", como calificó el preparador utrerano su paso inicial por la ciudad condal, abrió el camino a un trabajo empate frente al Sevilla en Orriols y un agónico triunfo en Vallecas, con gol de Ivanschitz en las postrimerías, que no hizo sino desatar los primeros indicios de seria preocupación por la imagen ofrecida.

Un periplo de tres empates, que ofrecieron sabores bien diferentes a la afición, dejó paso a un nuevo triunfo como visitante, esta ocasión en Pamplona, y también gracias a un tanto en el tiempo de prolongación. Xumetra aprovechó el rechace de la pena máxima marrada por Diop y dio, esta vez sí, un merecido triunfo a un equipo que parecía engranarse poco a poco y en el que el senegalés Babá buscaba un papel protagonista como máxima referencia en ataque.
Patricia Asencio / Levante UD
La derrota como locales ante el Real Madrid terminó con una grada volcada y que aplaudía en todo momento a un equipo que cerca estuvo de derrocar al poderoso proyecto merengue. El feeling era bien distinto al de semanas atrás y el equipo parecía vivir en un halo de esperanza y benedicción que se confirmó con el triunfo en Vigo y la igualada en el Benito Villamarín. Keylor Navas puso las primeras piedras del muro que acabó transformándose en un más que merecido premio al mejor guardameta de la categoría.

Sin embargo, cuatro tropiezos consecutivos sumieron nuevamente al combinado azulgrana en un mar de dudas del que parecía imposible salir en el encuentro ante el Elche en el Ciutat de València, cuando los ilicitanos se pusieron por delante en el marcador y tenían el choque en franquía para asestar, de paso, un estocada casi mortal a Joaquín Caparrós. No obstante, apareció la testa de David Barral, relegado a un papel secundario hasta entonces, para remontar un partido épico y dar un auténtico balón de oxígeno a sus técnicos y compañeros.

 Las visitas ante Atlético y Valencia, saldadas con derrotas que no dolieron tanto en vista de la dificultad, fueron el preludio del, sin duda, mejor momento del equipo durante la temporada. Hasta ocho partidos sin conocer la derrota, con empates ante el Barcelona o la Real Sociedad y triunfos de prestigio como el dos a tres en el Pizjuán, que convirtieron al Levante en un firme candidato a alcanzar puestos europeos. Entre medias, se alcanzaron los octavos de final de la Copa del Rey, siendo apeados de la competición por el FC Barcelona.

Con la salvación en el bolsillo y con el mal de altura acechando sin cesar, y a falta de doce jornadas para el final, el conjunto levantino volvió a cambiar por completo su rumbo y encandenó una racha de ocho partidos sin conocer la victoria de los nueve disputados entre principios de marzo y finales del mes de abril. Únicamente el dos a cero cosechado en Granada, con un gran tanto de Pedro López, despertó sonrisas en unos aficionados ciertamente algo crispados. Los fiascos como locales ante Celta, Betis y Athletic, de manera consecutiva, hicieron especialmente daño y fueron considerados como una maniobra de relajación y falta de ambición.
Jorge Ramírez / Levante UD
El cierre de campaña, no obstante, puede calificarse de inmejorable. Dos victorias muy apetecibles ante Atlético y Valencia, por dos tantos a cero en ambos casos, pusieron junto a la intrascendente derrota en Málaga, el broche a una campaña sobresaliente en el aspecto numérico y estadístico, pero que dejó muchísimas dudas en el plano deportivo y de planteamiento de un entrenador, Caparrós, que con más nombre y cartel que otra cosa, ya está camino de Granada buscando el oro prometido por el pintoresco mandatario nazarí, Quique Pina.