miércoles, 2 de octubre de 2013

Un mar de dudas inunda la Casa Blanca

El inicio liguero del Real Madrid de Carlo Ancelotti ha activado las alarmas en la entidad blanca. Cinco puntos se han quedado ya en el camino y, lo que es más grave, la imagen ofrecida por el equipo responde perfectamente a los calificativos de pobre y deficiente. Carencia de ideas, falta de actitud o un remix sazonado con un elenco de estrellas que, por el momento, no parecen destinadas a brillar en conjunto.

Ancelotti... ¿el capitán adecuado?

La llegada del preparador italiano se llevó a cabo con el deseo de generar un efecto a nivel de imagen completamente opuesto al ofrecido por José Mourinho en los últimos años. Un tipo amigable, conciliador, serio cuando procede e, incluso, algo pícaro y bromista. Sin embargo, cuesta todavía entender cuáles han sido las razones meramente deportivas por las que tanto José Ángel Sánchez (bueno, no) como Florentino Pérez han escogido a Carletto como comandante de su navío. Ancelotti ofrece una variabilidad táctica reducida, disfruta jugando con un esquema con dos arietes que ni de lejos se atreverá a probar aquí y jamás ha destacado por practicar ese fútbol total que algunos ansían desde hace lustros en la Castellana.

El debate de la portería

Si hay algo que ha quedado claro en estos cien días de Carlo al frente del Real Madrid es que su portero tiene nombre y apellido: Diego López. Sorprendió mucho su apuesta por el cancerbero gallego desde el primer partido de Liga ante el Real Betis, dejando a Íker en el banquillo y relegándole a un papel secundario con un comedido protagonismo en la Champions y en la Copa del Rey. Diego ha respondido con creces en estos primeros siete encuentros, cuajando grandes actuaciones e interviniendo de manera providencial en determinados momentos. Veremos este clima de alternativa cuánto tiempo es capaz de sostenerse con el Campeonato del Mundo de Brasil a unos meses vista.


El doble pivote, un dilema sin resolver

Por fin, Luka Modric empieza a destaparse como ese sobresaliente futbolista que es desde la medular. El croata debe ser la referencia en la parcela central y sobre él debe asentarse todo el engranaje ofensivo del Real Madrid. Circulación exquisita, visión privilegiada, llegada y un extra de sacrificio defensivo. Su mejor versión contrasta con la incógnita que ha supuesto hasta el día de hoy el rendimiento de sus compañeros en el centro del campo. Illarra se está viendo superado por la presión mediática y el coste de su traspaso, Khedira no encuentra la confianza que en él sí depositó Mourinho, Xabi se encuentra en pleno proceso de recuperación y Casemiro únicamente lleva tres meses formando parte de la primera plantilla. Veremos por qué pareja se acaba decantando el entrenador italiano.

La conexión con los astros ofensivos, cortocircuitada

Aquí es donde, bajo el humilde punto de vista de un servidor, residen todos los problemas del actual Real Madrid. Dejando la falta de intensidad y actitud de lado, el equipo no es capaz de aprovechar el buen momento de Modric para avanzar con criterio y paciencia a parcelas ofensivas y surtir de balones a los voraces trescuartistas blancos. Observamos un combinado partido, dividido y sin criterio. Unos chicos desorientados que no saben a qué atenerse, que no saben cómo jugar. Trazan acciones individuales de ensueño, dibujan plásticas asistencias y definen como auténticos magos, pero todo de una manera aislada, fría y preocupante. Es fundamental que el papel que Özil ejercía con brillantía sepa también interpretarlo su recambio, el joven malagueño Isco Alarcón. Todo aficionado y entendido del mundo del fútbol alaba el soberbio momento por el que atraviesa el andaluz, pero pocos reparan en que hasta el momento no ha sido capaz de asumir los galones de dirección y conexión con sus compañeros que el conjunto ahora mismo tanto necesita.

El pasotismo de Karim

Poner el tela de juicio el talento de Karim Benzema debería considerarse un auténtico sacrilegio. Sin embargo, cuando uno analiza su trabajo y compromiso sobre el césped, las valoraciones se tornan por completo en su contra y dejan su imagen tocada y, por momentos, hundida. Su inicio de temporada, pese a desmarcarse con unos registros goleadores benévolos y aceptables, ha sido francamente horrible a nivel personal y de sensaciones. Salvando su buen entendimiento con Isco, poco más se puede decir en favor del extravagante ariete francés. Morata aguarda fiero su momento.

Cristiano y Bale, dos puñales sin afilar

Dos cientos millones de euros copan las bandas del Santiago Bernabéu. Dos puñales, dos auténticas fieras y máquinas perfectamente engranadas para funcionar al máximo nivel. Sin embargo, el rendimiento del recientemente renovado Cristiano Ronaldo no está siendo el mejor hasta el momento. Marca, asiste, pero no muestra síntomas de alegría y comodidad sobre el tapiz. Por su parte, el galés Gareth Bale, con un largo período de inactividad durante el verano y algunas molestias musculares fruto de la rápida exigencia, requerirá de unas semanas más para desatar su furia desde el perfil diestro y formar parte de un arsenal ofensivo de ensueño.

Sistema defensivo

Dos centrales que no atraviesan por su mejor momento y unos laterales a menudo desubicados y descentrados resumen el endeble sistema defensivo del Real Madrid. Carvajal y Arbeloa han estado por debajo del suficiente hasta ahora, Marcelo y Coentrao han aquejado continuas molestias y ni Ramos ni Pepe ni Nacho han sido capaces de mostrar una firmeza y una entereza que se antojan fundamentales para iniciar la caza a Barcelona y Atlético.


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