lunes, 8 de julio de 2013

De morenos va la cosa

Parece que era hace una eternidad cuando el Levante practicaba un fútbol más de elaboración. Un fútbol no basado principalmente en contraataques o salidas rápidas por banda. Un estilo muy directo y -para algunos- poco vistoso. A pesar de ello, tanto con Luís García como con Juan Ignacio Martínez se le ha sabido sacar el máximo jugo posible, consiguiendo las permanencias propuestas e incluso el debut en competición europea. Impensable para los ojos de la mayoría.

Parece que lejos queda en el tiempo aquel Levante cuya máxima referencia era Álex Geijo, Xisco Nadal, Javi Guerra, De Souza,... eran otros tiempos. Otra forma de ver y practicar este deporte. Una época previa a la anteriormente citada, que duró un ciclo de dos años, milagrosamente. Y decimos milagrosamente porque esto conllevó al ascenso a la élite del fútbol español y, a su vez, vivir el día a día de forma más relajada en cuanto al devenir del club como consecuencia de las importantes deudas económicas arrastradas.

Bajo el toque de la campana, en agosto de 2010, se concretaba la incorporación de Felipe Caicedo desde el Manchester City. Un delantero de garra e internacional por Ecuador, que había saltado a la fama gracias a un reallity-show. Un delantero que sería el primero de la terna de morenos del Levante UD. Fue llegar y besar el santo. Felipao debutaba y anotaba en el partido contra el Villarreal CF en el estadio Ciutat de València para delirio de los aficionados. Era el principio del gran acierto que se avecinaba.

Poco a poco y a pesar de algunas cuestiones criticables (como comenzar a entrenar con normalidad muchas veces transcurridos varios días de la semana o tener un rendimiento inferior en los compromisos a domicilio), Caicedo fue insustituible y pieza clave del proyecto. Sus goles, unidos a la labor de otros compañeros y la buena dinámica de la segunda parte de la temporada, permitió que el Levante concluyera consiguiendo la permanencia en Mestalla a falta de un par de jornadas y con el delantero sudamericano como máximo goleador, con un total de 14 dianas. Números de récord. Unos datos que lo convirtieron en un diamante en bruto, terminando finalmente en el FC Lokomotiv tras llegar a un acuerdo de venta de 7,5 millones € más variables. A día de hoy, el traspaso más caro efectuado por el club de Orriols a terceros.

Comenzaba un nuevo reto. Manolo Salvador tenía la complicada labor de encontrar al sustituto de Felipao; alguien que hiciera no recordarlo tanto y se convirtiera en el hombre-gol. El elegido fue el del costamarfileño Arouna Koné, procedente del Sevilla FC. Sinceramente, tras venir de una lesión de larga duración y pasar por una sequía goleadora, bien pocos confiaban en él tras anunciarse su fichaje.

Pero a base de su portento físico y creer en sí mismo, tal y como manifestó él mismo en declaraciones a distintos medios de comunicación, transcurridas unas semanas del inicio liguero Koné comenzó a dar lo mejor de sí y demostrar el porqué de su valía. Fue un delantero idóneo, perfecto. Un jugador referencia, involucrado, que cumplió sobradamente con una gran cifra de goles y que aportó muchísimo a sus otros compañeros. Unos hechos que se tradujeron en que el Levante UD -por primera vez en su historia- alcanzara la primera posición de Liga en solitario tras el cero a tres en Villarreal, dónde Arouna anotó uno de esos goles. Su aportación fue irregular, aunque hubo un pequeño inconveniente: la cláusula por goles.

Dicho problema llegaba en el peor momento. El equipo de JIM llegaba con serias aspiraciones a Champions League. Arouna Koné renovaba con el Sevilla si anotaba un total de 18 tantos, encontrándose muy próximo a ella. Él no quería volver a la capital andaluza. El dilema era hacerle jugar o no; renunciar o no a uno de los futbolistas más importantes con tanto en juego. Una vez llegó a la cifra de 17 goles, no había marcha atrás. Fue cuando entonces una más que polémica lesión aportó a nuestro segundo moreno de los terrenos de juego, no volviendo a aparecer más en las jornadas restantes. El Levante no logró la clasificación para Champions. Sí en cambio se clasificó para Europa League y se hacía en propiedad con el jugador. De forma generosa entre el club valenciano y el deseo de Koné de jugar en la Premier League, el atacante era traspasado meses más tarde al Wigan Athletic por una cifra cercana a la de los 3 millones €.

La aventura continuaba. Si Caicedo había puesto el listón alto, Koné todavía más. Manolo Salvador volvía a ponerse manos a la obra para buscar su nueva joya. Costó, pero la encontró. Ya adentrados en el mes de septiembre, el ansiado Obafemi Martins se desvinculaba del Rubin Kazan y se comprometía con el Levante. Jugador cuya principal virtud era la velocidad, siendo a la vez de perfil algo diferente a los dos anteriores. La decisión estaba tomada.

Martins se vestía de corto por primera vez para la segunda parte del Levante-Real Sociedad. Actuación memorable: un gol y otros dos anulados. Comenzaban a verse las volteretas en Orriols. Pronto fue adaptándose al estilo y siguió dejando sus goles, como aquel de un domingo a las doce de la mañana (8 de octubre, sí, para los que gozáis de buena memoria) y que otorgaba una memorable victoria en el derbi frente al Valencia CF. Ese envío en largo de Gustavo Munúa, ese control del balón con precisión de cirujano y ese inapelable remate que perforó la portería de Guaita. Gol made in Levante. Tras un total de 27 partidos disputados entre todas las competiciones (siendo su última actuación contra el Rubin Kazan) y un total de 9 goles, llegaría el fin de Obafemi.

Transcurría el mes de marzo y el futbolista no estaba cómodo en Valencia, creando un ambiente enrarecido en el vestuario. A nuestro tercer moreno le había llegado una jugosa oferta desde EEUU y quería partir, pero desde la secretaría técnica del Levante se requería a la clausula. Tras muchas disputas y quebraderos de cabeza, ésta se abonó y Martins se unió al Seattle Sounders. A partir de entonces, restaba poco menos de mitad de campaña y Juan Ignacio Martínez sacó el equipo adelante como pudo, con el también ya conocido caso del presunto amaño.

Quizás haya terminado este ciclo de jugadores o quizás no. Ahora, con Joaquín Caparrós en el banquillo, se plantea un nuevo dilema. ¿Seguir con el estilo de juego directo hasta ahora practicado y volver a la elaboración del fútbol? De momento queda espacio por delante para conocer la decisión tomada. Comienzan a planear sobre el ambiente nombre de jugadores para reforzar esa punta de ataque y ser la máxima referencia ofensiva del nuevo proyecto azulgrana. Porque en este equipo, todos lo sabemos: de morenos va la cosa...


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