viernes, 3 de mayo de 2013

Háganlo por el escudo

Dolor. Mucho dolor. Así me siento. Yo y seguro que otros muchos aficionados levantinistas. Una vez más y para mal, el nombre del Levante UD, de nuestro glorioso Levante, queda envuelto en medio de la polémica.

No creo que sea el momento ni el caso, porque de todos ya es conocido, para explicar lo que acontece. Volvemos a fantasmas del pasado. El Levante es investigado por un posible caso de amaño de partido.

Retrocedamos a años atrás. Una conversación telefónica entre el ex-presidente Julio Romero y el (para algunos) "Gran Capitán" Iñaki Descarga envolvía presuntamente a dejarse perder contra el Athletic. Un caso del que se quisieron desentender cuatro futbolistas (Molina, Rubiales, Berson y Tommasi). Un ejemplo de honradez. Honradez que es sinónimo de este club, de Levante.

Creo que ni yo ni nadie debemos poner la mano en el fuego por ninguna de las dos partes. Hasta que no se demuestre lo contrario, existe la presunción de inocencia. Pero hay una investigación en marcha.

Un servidor, el que os escribe estas palabras, siempre considera a Juanfran como su ídolo futbolístico. Por sentimiento levantinista, por demostrarlo allá en cada equipo que militó, por su juego y también -porque no decirlo- por haber un lazo familiar. A día de hoy, Juanfran es junto a Juanlu, Munúa y Ballesteros los principales señalados del caso. Un caso que quizás nunca sepamos toda la verdad.

No sé si definirlo como desconfianza. O tal vez miedo a fallar. Reitero que no me posiciono por ninguna de las dos partes, pero, como dice el refrán, cuando el río suena, agua lleva. Es dar muchas vueltas a la cabeza sobre que ha pasado realmente para llegar a estos extremos de un vestuario descompuesto.

Y os preguntaréis: ¿por qué este hombre escribe estas líneas que no dicen nada nuevo? Podéis tener razón, pero os lo explicaré.

Quien os escribe, podría decirse que todavía no es nadie en este mundo. Es una persona a la que le emociona y quiere dedicarse al periodismo deportivo. También un fiel levantinista. Porque gracias a Dios, por el trabajo de mi compañero Adrián García y el mío, el Levante Unión Deportiva nos ha dado facilidades muchas veces. Es de agradecer.

Cuando toca ejercer de periodista, se intenta ser lo mayormente profesional posible y tratar estos temas con la mayor delicadeza posible; y cuando uno se pone en la piel del levantinista, vive más profundo y sentimental todo esto, sea para bien o para mal. Como bien me comentó un día el periodista Paco García Polit, al que tengo que agradecer muchos consejos que me ha dado para ser mejor en mi trabajo: "Eric, es bueno y malo a la vez ese gran sentimiento levantinista que tienes". Y le doy toda la razón.

A uno no le brindaron el levantinismo; Eric escogió el Levante. Como se diría en las bodas, tanto en la salud como en la enfermedad. Por unos motivos de salud, ahí ha estado muchas veces el Levante para sacarme una sonrisa y brindarme dosis de felicidad. Es parte de mí por todo lo expuesto anteriormente.

No quisiera enrollarme mucho más. Quería exponeros en cierta medida como vive un granota más esta situación. Porque como diría ese clásico futbolístico: "Pasan los años, pasan los jugadores, (...) queda el ESCUDO, queda la camiseta,...". Eso es lo que importa: el escudo y los miles de levantinistas que en cada partido muestran su apoyo a este centenario equipo.

Me da igual quien tenga la culpa o no, si es que realmente ha acontecido algo fuera de lo normal. Lo que está claro y defiendo a muerte son unas palabras de nuestro presidente Quico Catalán: "Háganlo por el escudo". Nada más. El daño ya está hecho. Por favor, no más dolor y que la imagen de este escudo azulgrana no se empañe más de negro. Al acabar temporada, que ya cada uno mire por su cuenta. HÁGANLO POR EL ESCUDO.