viernes, 12 de abril de 2013

Hoy entrevistamos a: Rubén García

En tan solo unos meses, Rubén García se ha convertido en uno de los iconos y estandartes de la afición. Su meteórica progresión, sin embargo, no viene descrita únicamente por su enorme talento. El joven mediapunta valenciano sabe perfectamente que su carrera se ha forjado en base al trabajo duro y a la constancia. En ningún momento pasó por su cabeza rendirse pese a atravesar fases complicadas en su formación, y su pelea y mentalidad nos ha brindado a un brillante futbolista con un excelente presente y un futuro por descubrir.

Por supuesto, se considera afortunado de formar parte de una plantilla comprometida y de un grupo que le ha recibido con los brazos abiertos desde el primer día. Creciendo día a día, la llamada de Lopetegui ha supuesto un nuevo estímulo a sus todavía diecinueve años de edad. Rubén nos ha atendido con gran amabilidad, en la víspera del transcendente encuentro ante el Deportivo, descubriéndonos algunas de sus facetas más personales y demostrando que las únicas metas que uno tiene son las que él mismo es capaz de imaginar. 

- En primer lugar, felicidades por tu convocatoria con la Selección Española sub-20.

Muchas gracias.

- ¿Qué se te pasó por la cabeza al enterarte que Lopetegui te citaba para los entrenamientos oficiales?

Bueno, era un momento que estaba esperando. Sabía que estaba trabajando bien y me estaba esforzando al máximo, la recompensa del año que estoy haciendo.

Fotografía: Adrián García Cremades ( @agarcre )
- ¿Tienes marcado en rojo en el calendario el Mundial sub-20 del próximo verano?

La verdad que es la meta que tengo, el objetivo más cercano que tengo este año. Sobre todo, la salvación con el equipo, y luego el Mundial sub-20 que sería una pasada.

- ¿Imaginabas en tus mejores sueños que tu progresión iba a ser tan rápida con el primer equipo? ¿Qué te dicen tus familiares y amigos?

Pues intentan, sobre todo, transmitirme mucha calma. Como ha sido todo muy rápido, es muy difícil llevarlo, sobre todo para mí, con 19 años, es muy complicado. Estás viendo a Madrid y Barcelona como a héroes por la tele y ahora juegas contra ellos...

- ¿Qué siente uno al ver que quiénes le acompañan en su aventura desde niño poco a poco se quedan en el camino? ¿Te consideras un privilegiado?

 Sí, la verdad que sí. Hablo mucho con compañeros que jugaban conmigo, por decirte el año pasado con el Juvenil, y es gente que no juega o están en Tercera sin jugar. Me transmiten la suerte que tengo, y que aproveche el salto que he pegado, porque ellos no tienen esa suerte.

- Suponemos que la acogida por parte de tus compañeros habrá sido más que buena...

La verdad que este grupo, sobre todo, lo que tiene es eso. A cualquiera que viene de fuera, el idioma o la manera que hable, intentan meterlo desde el principio y se portan súper bien.

- ¿Con qué jugadores tienes una relación más cercana? ¿Quiénes han sido tus padrinos en el primer equipo?

Con Juanlu más relación, y luego también con Barkero, que te da muchos consejos para que intentes mejorar y es un jugador para mí de mucha calidad.

- ¿Cómo recuerda Rubén su pasado como valencianista bajo las órdenes de Mauricio Pellegrino? ¿Cuál fue la razón de su salida?

La verdad que es una pregunta que me han hecho mucho, pero que siempre digo que no tiene nada que ver con Pellegrino porque fue un año muy difícil para mí. Tuve muchas lesiones, no estaba muy centrado, tenía quince años y pasaba de todo, no estudiaba. Fue esa la razón, el mal carácter en general.

- ¿Cómo llega Rubén García al Levante? ¿Cuál es el origen de su levantinismo?

De pequeño, con mi padre, venía a ver el Levante en Segunda División, que venía muy poca gente. Desde que era pequeño, a mi padre le gustaba el Levante y venía a verlo. Más que nada porque era un club así pequeño, de Segunda, valenciano... Luego cuando vine de Cadete, cambia totalmente cuando cambia el presidente, la directiva, cambia todo, y cambia completamente la idea del club, de prosperar e ir para arriba.

- ¿Quién ha sido tu referente futbolístico?

Raúl González, por el carácter, la casta, las ganas de ir a más y mejorar.

- ¿Cuáles serían hasta ahora tu recuerdo más dulce y cuál tu momento más amargo desde tu aparición en la primera plantilla?

El más amargo, está claro, la eliminación ante el Kazán. El más bonito, sin duda, el primer gol ante el Mallorca (recordando entre risas su resbalón).

- ¿Es verdad, como ya has comentado alguna vez, que Barkero es el futbolista que más te impresiona del equipo? ¿Por qué?

Sí sí sí. La calidad que tiene es brutal. Desde fuera ves el partido y no lo vives tanto, es muy diferente. Una vez te metes entrenando, jugando con ellos, la calidad que tiene Barkero es impresionante. Es muy difícil verle perder un balón o quitárselo, y eso es lo que más me impresiona.

- ¿Cómo ves al filial y al Juvenil División de Honor esta temporada? ¿Los sigues a menudo? 

Sí, la verdad que con el filial empecé también con Roger, y siempre estamos comentando los partidos que le quedan, los puntos que tiene... Y luego con el Juvenil División de Honor también, que el año pasado estaba jugando con ellos y tengo la División de Honor muy cerca aún también. Tengo amigos allí, el entrenador Villa, el cuerpo técnico, gente que ha jugado conmigo, vivido en residencias...

- ¿A qué dedica Rubén su vida al margen del fútbol?

Ahora mismo a nada. Estoy apuntado a una academia de inglés. Tienes a la mitad del equipo que habla inglés, entonces tienes que aprender quieras o no. Siempre para el futuro importa y el inglés tienes que tenerlo.

- Si no hubieras sido futbolísta, ¿qué te hubiera gustado ser?

Siempre me ha gustado ser mecánico. Me gustan las motos, los coches en general...

- ¿Eres supersticioso o tienes algún ritual previo a los partidos? ¿Conocías la maldición del número 11?

Sí, me la dijeron. Me dijeron que en los últimos años el número once jugaba poco o tenía muchas lesiones, pero las maldiciones están para romperlas. El mismo día que hice la presentación con el primer equipo me preguntaron por ella. Soy supersticioso, e intento cuando me sale un buen partido o meto un gol repetir lo que he hecho ese mismo día. Hay veces que no te acuerdas de todo, pero sí que intento repetirlo. Por ejemplo, como tengo dos espinilleras, me meto con unas, me quedo con ellas. Si sale mal el partido, las cambio. Me pongo los cascos y no meto gol, otro día no me los pongo.

- Ahora con cuarenta puntos, ¿todavía permanencia o más ambición por repetir experiencia europea?
 
Depende del partido del Depor. Si mañana ganas, prácticamente tienes la salvación hecha y ya tienes que mirar para arriba. No tienes presión y juegas más tranquilo.

- Puedes jugar en muchas posiciones y tienes mucha velocidad, pero... ¿dónde prefieres jugar y te sientes más cómodo? ¿Cuál es tu secreto para desbordar con esa facilidad?

Yo siempre he sido extremo derecho. Empecé la pretemporada y Juan Ignacio me decía que iba a estar como mediapunta. Sabía que era casi imposible jugar con Barkero y Míchel, y que tenía que esperar mi oportunidad en Copa o cualquier competición que pudiese jugar de mediapunta. Llegó la oportunidad de jugar de banda izquierda y traté de aprovecharla al máximo. ¿Para desbordar? depende del momento.

- ¿Qué mensaje mandarías a los niños o compañeros que vienen desde atrás buscando alcanzar el éxito tal y como tú lo has hecho?

Que sigan trabajando y que no tienes que venirte abajo ni frenar ni pararte por tener un año malo. Nunca sabes qué te puede pasar, que sigan trabajando y trabajen sobre todo día a día y se esfuercen al máximo. Pueden llegar donde ellos quieran.

- ¿En un futuro te planteas alguna aventura fuera de España (por ejemplo, en la Premier)?

Ahora mismo lo veo muy lejos (aún no me creo que esté aquí). Pero la verdad que es una Liga admirable por el estilo de juego, la fuerza, la afición que hay, otra manera de vivir el fútbol. Muy bonito.

Por último, Rubén se sometió a nuestro test. Aquí tenéis el resultado:

Una comida: arroz a la cubana.
Una canción: Don't stop me now (Queen).
Un animal: el perro.
Un libro: Saber perder.
Una película: Intocable.
Un color: Amarillo.
Un deportista: Raúl González Blanco.
Un referente: Che Guevara.
Un día de la semana: sábado.
Un gol para el recuerdo: El primero con el primer equipo, ante el Mallorca.
Un rincón para perderse: Riviera Maya.
Un sueño: el Mundial.


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