martes, 16 de abril de 2013

Héctor Rodas: el ave fénix levantinista

El ave fénix es un ser mitológico que renace de sus cenizas. A lo largo de la historia, muchos relatos han habido sobre él. Un ser que a veces pasa desapercibido, pero siempre está ahí y es fiel a sus orígenes. En el mundo del Levante, ese ave fénix podría ser perfectamente Héctor Rodas.

Héctor Rodas de pequeño
Nacido en el año 1988 en el Cabanyal, vivió en uno de los barrios cuyo aire impregna levantinismo. Ya desde bien joven, el pequeño Héctor se apasionó por el fútbol y entró en la escuela del Levante, jugando en campos de tierra. Quien le diría que años más tarde jugaría en algunos de los mejores estadios del mundo...

Poco a poco fue creciendo, demostrando que por cada categoría que pasaba era de los futbolistas más destacados y seguros de la plantilla. Ocupando habitualmente posiciones defensivas, era un muro para los rivales que tenía enfrente y se hacía notar.

Llegó la etapa de Juvenil. Una etapa dulce, donde salieron bastante bien las cosas. Héctor capitaneó al club en numerosas ocasiones, incluso durante el importante torneo del COTIF, en el que aquel grupo donde estaban los Mossa, Iborra, Tejera,... realizaron una excelente actuación, llegando a la final. Rodas militó dos temporada en dicho conjunto, anotando 5 goles en 38 partidos.

En la época más difícil del club, con tan solo una temporada en el Filial, llegaría a los más grandes. Su debut se producía en el Levante 2-0 Rayo Vallecano de la temporada 2008-09, anotando dos semanas más tarde un gol contra el Elche, que lamentablemente fue anulado.

Durante la temporada del centenario fue uno más del plantel granota. Alternó titularidad y suplencia con Robusté, realizando buenos partidos y ganándose el cariño de la grada, hasta que fue sancionado y Robusté aprovechó para terminar en el once inicial en aquel año del centenario con ascenso incluido. También anotó su primer gol -que celebró a lo sargento- en el 2-4 del Ramón de Carranza.

Héctor Rodas en el Elche
Ya en Primera, tras un mal inicio del equipo, el entrenador Luís García le dio su oportunidad. Pero llegó la primera 'muerte' del ave fénix. Fatídicamente, en el partido contra el Villarreal, Rodas caía lesionado de gravedad y apenas jugó un total de cinco encuentros tras su recuperación.

Llegó Juan Ignacio Martínez y, junto a la poca confianza depositada en él y la competencia de sus compañeros, de poco protagonismo dispuso. Todo jugador quiere más; y jugar. Héctor estaba renaciendo de sus cenizas y confió en sí mismo. A mitad de temporada, firmaba una cesión de seis meses con el Elche CF. Y mejor no le pudo salir. Encontró todo lo que buscaba: minutos, confianza en sí mismo, progresión,... En un encuentro fue el protagonista con un heroico doblete que le dio la victoria al club ilicitano. Desde luego que el defensa siempre tendrá un buen recuerdo del equipo franjiverde.

El Elche no consiguió lograr el ascenso a la Primera Divisón. Héctor Rodas volvía al Levante. Un Levante que ahora era de Europa. Gracias a este clasificación para Europa League, el futbolista pero a la vez granota veía también cumplido un sueño de competir contra 'los grandes'. Una competición en la que ha tenido un buen papel, incluso de lateral derecho. Igualmente pasó en Copa del Rey. Pero la continuidad no la ha encontrado aún y, a pesar de demostrar que su cesión ha sido positiva para su rendimiento, sigue sin poder ser un fijo del Levante.

No sabremos cuando. Quizás pronto; o quizás algo más tarde. Podría coger el relevo de Ballesteros. Lo que no queda duda es que Héctor Rodas tiene buenas cualidades y algún día podrá demostrarla asiduamente ante todo los espectadores. Se necesita paciencia y no rendirse nunca. No será su mejor momento, pero él -como ha demostrado al igual que el ave fénix- se rehace sobre sí mismo y nunca falla a quien cree en él. El Levante lo hizo hasta al menos 2015; Héctor lo lleva impregnado ese sentimiento en la sangre, en el corazón.

Porque este defensa central, potente por arriba, que impone su físico y velocidad ante los atacantes da lo mejor de sí. Este ave fénix se llama Héctor Rodas y todas las veces que haga falta, si cae, estará ahí. Para cuando lo necesite el Levante Unión Deportiva.