jueves, 13 de diciembre de 2012

Y tuvo que ser Aranda

Y tuvo que ser Aranda. Sí señor, el ariete malagueño, que el año pasado militó durante seis meses en las filas levantinistas, decantó el encuentro a favor de su equipo con un tanto en las postrimerías (con una vaselina de muy bella factura), que deja muy de cara la eliminatoria para el cuadro zaragocista.

La alineación del Levante presentaba una retaguardia renovada. El joven lateral diestro Iván López fue de la partida, con Nikos en el perfil zurdo y Rodas y Volta en el eje de la zaga. Sin duda alguna, el buen hacer del canterano fue la nota más positiva de una fría noche que pronto contagió el ánimo de todos los jugadores. También fue de la partida Roger Martí, formando en punta junto a Ángel, pero no gozando de oportunidades claras durante los setenta y cinco minutos que estuvo sobre el verde.

-Fotografía: MARCA.com-
Si el partido, en líneas generales, fue infumable para el aficionado, no digamos una primera mitad sin ocasiones claras de gol, con un Zaragoza que controlaba a su antojo el esférico, pero que una vez lo llevaba a la parcela determinante, perdía cualquier tipo de criterio a la hora de obrar con él. Por su parte, el combinado dirigido por Juan Ignacio Martínez disfrutaba, sin pasar demasiados apuros, de la ausencia de una circulación fluida.

Manolo Jiménez optó por, tras el paso por vestuarios, dar los galones del centro del campo a Apoño, reemplazando al joven José Mari, quien ya contaba con una tarjeta amarilla en su haber. Esto permitió a su equipo apretar con más fuerza e intensidad desde la medular, volcando definitivamente el campo en un único sentido. Los cambios no sentaron bien a un Levante que, ni con la entrada de Rubén García ni Obafemi Martins, fue capaz de poner en apuros al veterano Leo Franco, hoy titular en el arco visitante. 

Un tímido acercamiento (el más peligroso para los locales durante los noventa minutos), lo resolvió con solvencia el guardameta argentino, desviando un disparo de Juanlu Gómez a córner. Sin embargo, cuando todo parecía abocado al cero a cero, apareció la figura de Carlos Reina Aranda. El veterano delantero firmó una obra de arte en el minuto noventa y uno que decantó la balanza final del lado aragonés. Preciosa vaselina que superó a Keylor Navas y que permite a su equipo poner un pie y medio en los cuartos de final de la competición.


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