jueves, 27 de diciembre de 2012

Porque el éxito, en ocasiones, no es tan sencillo


El otro día, casi por accidente, me topé con una excelente cita del filósofo Albert Camus que decía: El éxito es fácil de obtener, lo difícil es merecerlo. Quizá aguarde una razón oculta sustancial a efectos metafísicos (brillante, por supuesto), pero probablemente se encamine de manera equívoca en el mar de lo terrenal, en un mundo de inversión e intereses que postulan un devenir algo más complejo y desazonado.

Celebración tras conseguir la clasificación para la Europa League

El fútbol es tan simple como complejo, tan real como fantástico. Disfruta de un amor inequívoco, de un sentimiento severo que ahonda en los corazones de todos y cada uno de los aficionados, de todo aquél que es capaz de vislumbrar algo más allá de lo que representa ese retal de cuero lamiendo el verde con suavidad.

Creo que todos pensamos que nuestra afición es la mejor, la que más se vuelca con sus jugadores, la más pasional, aquella que más siente. Quizá nos equivoquemos, tal vez no. Lo que nadie pone en duda es que el Levante, durante estos últimos años, ha sido un fiel ejemplo de entidad en crecimiento. Y que todos los éxitos, merecidos y costosos, se han basado en recuperar una masa social que ha despertado de un largo letargo de pesadillas, que ha superado una fase de insomnio crónico y que disfruta a día de hoy de un verdadero sueño.

El compromiso, extendido desde el vestuario (con una plantilla ejemplar) hasta el rincón más recóndito del graderío del templo de Orriols, ha cimentado un proyecto sólido, plausible y que a día de hoy sirve como modelo para quienes tratan de esquivar con más o menos acierto las entrañas de un infierno deportivo, económico y social.

Y este año, en concreto, jamás será borrado de la mente de cada uno de los levantinistas, que desde aquí o desde lo más alto del cielo y lo más profundo de sus corazones, han enviado todas sus fuerzas y mostrado todo su cariño hacia unos colores que impregnan un cáliz distinto, una sensación diferente. La consagración del sueño europeo, el compromiso de los más veteranos, la eclosión de los más jóvenes y un devenir más que prometedor. 

El mejor año de una historia centenaria, que esperemos preceda a otro mejor si cabe. Porque Levante, contigo todo es posible.