lunes, 17 de diciembre de 2012

Intensidad no es sinónimo de violencia

Muchos tildan al Levante de equipo violento. No, amigos. Nuestro equipo no es violento. Si nuestro equipo algo tiene son tres cosas: intensidad y dos cojones. Sí, esos dos mismos cojones que Ballesteros se apretaba en Mestalla, tras conseguir una histórica permanencia en la temporada 2010/11. Ballesteros, sí, emblema del decano de la Comunitat y otro de los jugadores señalados.

Desde 2008/09 (vuelvo a retomarme a esta fecha como en algún artículo anterior), el Levante estaba en la miseria. Fue a base de esta fe, de esta intensidad en los partidos,... lo que hacía pasar por encima de cualquier equipo. Se consiguió la permanencia en segunda, la temporada siguiente un ascenso en el año del centenario, más tarde una permanencia cuando a mitad de temporada se sumaba tan solo 15 puntos y, por último, una clasificación para disputar competición europea. ¿Violencia? No, intensidad.

Un Levante que a lo largo de estas temporadas cada vez ha adquirido una actitud más defensiva en su juego, saliendo a base de contras. Porque jugadores como Ballesteros, Iborra, Juanfran y -ahora también- David Navarro presumen de una larga experiencia y se está más capacitado para ello. Las estadísticas lo dice todo: de los equipos menos goleados y que mejor aprovecha sus ocasiones. ¿Violencia? No, intensidad.

El codazo involuntario de David Navaroo a Sapunaru
Un Levante que ha hecho hazañas. Y dicha intensidad está comprobada. Se ganó al Real Madrid luchando futbolísticamente; se goleaba por 4-0 al RCD Mallorca; se remontó dos goles al RCD Espanyol con un jugador menos. En cambio, el jueves en Copa del Rey, el Levante no dio su mejor versión. No dio el 100% de esa mágica intensidad y la victoria se escapó.

Sin embargo, de los tropiezos uno se levanta. Se volvió a ver de nuevo al Real Zaragoza hace aproximádamente 24 horas. Y vaya sí cambió la imagen ofrecida. El club granota pasó por encima de los locales y venció por primera vez en la Romareda. Pero se acusó a David Navarro de propiciar un codazo a Sapunaru. Una acción fortuita, completamente involuntaria. Pero el historial del jugador le hace estar marcado por los aficionados, más cuando -en una acción similar- abrió una brecha a Cristiano Ronaldo, lanzándose contra él y ensuciando de nuevo su imagen como hace una jornada.

Nadie -o eso creo- pone en duda que David Navarro debe medir más sus saltos a la hora de cabecear balones. Él siempre ha sido así. Lo que está claro que no busca herir al rival, como así había quien manifestaba. Son lances del juego donde hay quien sale malparado. ¿Violencia? No, intensidad.

Estamos cansados de la historia de siempre. Que siempre se cargue y recrimine a los mismos. En cambio, ves futbolistas con mala fe y que defienden otras camisetas y nadie alza la voz lo suficiente. Mucha culpa de ello la tienen los medios, que juegan en ocasiones con la opinión del receptor. Hay diferentes formas de manifestar los hechos, pero el periodismo de hoy en día es una porquería que solo busca el glamour, la polémica.

Por eso, en defensa de estas actitudes de hoy en día y de nuestros jugadores del Levante que a veces son disfrazados como asesinos, gritamos desde Mundo Levante UD un: ¡¡BASTA YA!! Basta de hacer daño. ¿Violencia? No, intensidad. Porque intensidad no es sinónimo de violencia.

Artículo patrocinado por ERVIMA GRUPO