viernes, 14 de septiembre de 2012

Obafemi Martins: A la velocidad de la luz

La llegada de Obafemi Martins al Levante UD se ha convertido, sin duda alguna, en uno de los culebrones del poco alborotado mercado estival. Una negociación iniciada hace más de mes y medio durante una breve estadía en tierras germanas de Manolo Salvador, y que a día de hoy ha culminado de manera exitosa. La llegada se produce sin desembolso económico alguno, pues el nigeriano rescindió su vínculo con el Rubin Kazán, pero acarrea consigo un severo condicionante en los emolumentos del jugador, que percibirá más de 700.000 euros netos por cada una de las dos campañas (más una opcional) que firmará una vez superadas las pertinentes pruebas médicas. Además, en el acuerdo queda incluida una cláusula de rescisión asequible para cualquier club de renombre en caso de completar una campaña notable, de apenas tres millones de euros.

 
Su dilatada trayectoria y su extenso recorrido por el panorama futbolístico internacional contrastan con su temprana edad. El africano afronta su nuevo reto con veintisiete años y el deseo de reescribir su nombre en una élite mundial que llegaría a rozar con las yemas de los dedos y cuyas mieles llegó a saborear, pero en la cual jamás supo ni tuvo valor suficiente para consagrarse.

Natural de Lagos, Nigeria, y formado en las categorías inferiores del FC Ebedei, equipo originario de su país natal, fue captado con apenas dieciséis años por la escuela del Reggiana italiano. Tras un período de prueba, en el cual compartió contienda con otro ilustre nigeriano y habitual de las categorías transalpinas como Stephen Makinwa, Martins despuntó de manera definitiva entre una multitud de jóvenes talentos, hecho que le valdría para oficializar su primer contrato e incluso tener la oportunidad de disputar dos encuentros con el primer equipo en la categoría de bronce.

Sus cualidades y buen hacer no pasaron desapercibidos para la nutrida red de ojeadores del Inter de Milán, la cual rápidamente puso sus ojos sobre el veloz atacante nigeriano. Se incorporó un año después a la cantera neroazzurra, por apenas medio millón de euros, y tras un año en la plantilla juvenil, pronto se abriría hueco entre el elenco de estrellas por entonces presente en el primer equipo milanés. Cuatro temporadas en las que firmó 37 tantos en 102 encuentros, además de estrenarse como internacional absoluto con Nigeria. Dos galardones como mejor jugador joven de África (2003 y 2004), dos Copas de Italia (2005 y 2006), un Scudetto (2006) y una Supercopa nacional (2005) abanderan la más exitosa de sus etapas deportivas.

Reconocido por su velocidad, su potencia y su dominio del golpeo con ambas piernas, su actitud ante la competencia que le suponía contar con Adriano, Zlatan, Figo o Recoba en el mismo vestuario no fue la más deportiva y disciplinada. Enfadado y en rebeldía, decidió emprender un cambio de rumbo que le llevaría a un periplo de tres exitosas temporadas en las filas del Newcastle inglés, equipo que abonó más de quince millones de euros por su transfer. Su bagaje, para no tratarse de un ariete de referencia, una vez más excelente en cuanto a registros, pues logró treinta dianas en ochenta y tres participaciones como jugador blanquinegro.

El descenso a la división de plata del cuadro Magpie en 2009 provocaría un nuevo traspaso del nigeriano, en esta ocasión rumbo al fútbol germano, y concretamente a las filas del Wolfsburgo. El desembolso fue notorio nuevamente, de más de diez millones de euros. No obstante, sus fechorías extradeportivas y su falta de adaptación al estilo de vida y futbolístico alemán supusieron una enorme losa para sus intereses y los del cuadro sajón, rompiendo su vinculación apenas unos meses más tarde. Martins fue traspasado por ocho millones de euros al Rubin Kazan en julio de 2010.

La historia nada cambiaría en territorio tártaro, con un jugador inadaptado y que observaba cómo día a día, entrenamiento a entrenamiento y partido a partido sus aptitudes se veían minusvaloradas por sus actitudes, nada beneficiosas para la salud del vestuario y el interés común del conjunto. Una breve cesión al Birmingham, con quien conquistó la F.A. Cup logrando el tanto decisivo ante el Arsenal y consumó un nuevo descenso a la división de plata, revela los meses más exitosos de más de tres años de auténtico ostracismo.

Un jugador eléctrico, rapidísimo, con un genial tren inferior que le permite ejecutar arrancadas potentes y letales y que golpea la pelota sensacionalmente con ambas piernas, pese a ser de naturaleza zurda. No es un goleador ni un nueve de referencia, como gran parte de la prensa suscita. De hecho, once goles es el registro máximo que ha presentado durante un año completo, y suele actuar más cómodo acompañado de otro delantero que sujete a las defensas rivales y genere esos espacios de los que tanto disfruta. 

Si bien ese cúmulo de habilidades y virtudes le convierten en un verdadero superclase, su cabeza, falta de trabajo y ego particular se encargan habitualmente de truncar la armonía existente dentro del grupo y de minimizar sus capacidades deportivas, algo que deben tener muy en cuenta desde los estamentos superiores hasta el cuerpo técnico y sus compañeros en cada una de las acciones y decisiones que se emprendan con el delantero, que además será el hombre mejor remunerado de la plantilla. Su rescisión definitiva le permite llegar  al Levante UD con el claro objetivo de redimirse de sus pecados y relanzar una carrera que todavía alberga serias esperanzas. Por muchas tardes de volteretas en Orriols… 

¡Bienvenido Martins!