miércoles, 15 de agosto de 2012

Conociendo al Motherwell FC

Llega el momento de conocer un poco mejor al que será nuestro rival en la Fase Previa de la próxima edición de la Europa League, el Motherwell escocés. Para ello, contaremos con el genial análisis de Toni Ponce, estudiante de periodismo, estupendo articulista y un sublime conocedor del campeonato británico. Para conocer un poco más de Toni, os recomendamos que sigáis su perfil en Twitter ( @ToniPoncePress ) y reviséis sus aportaciones en la siguiente página web dedicada al Celtic de Glasgow: www.notcelticclass.com .

Cuando el Levante visite Escocia la próxima semana en su primera andadura por territorio europeo empezará una aventura que, como mínimo, debe llevar a los granotas hasta la fase de grupos de la Europa League. Es lo que querría cualquier aficionado y es lo que muchos pensaron cuando el sorteo cruzó los destinos del club granota con los del Motherwell escocés. Sencillo, a priori. Sin embargo, cuando juegas competición europea cualquier equipo puede ser peligroso y el conjunto entrenado por Stuart McCall no es una excepción.

El Motherwell viene de caer sin apenas mostrar oposición ante un experimentado Panathinaikos  en la tercera ronda previa de la Champions League, pero el resultado de 5-0 en el global de la eliminatoria es hasta cierto punto engañoso, porque en Fir Park tuvieron contra las cuerdas al equipo de Jesualdo Ferreira durante más de media hora. Sin embargo, la clave de esas derrotas ante los griegos radicó en la concesión de demasiadas facilidades a balón parado, pues los primeros tantos encajados por los escoceses en ambos partidos llegaron tras conceder faltas evitables, pero difíciles de medir para un conjunto compuesto por jugadores británicos acostumbrados a un juego mucho más permisivo. A partir de ahí, si las cosas no salen bien desde un principio, todos los equipos escoceses suelen resquebrajarse y conceder espacios en defensa, sobre todo los inexpertos. 

No son los Steelmen un conjunto escocés de primerísimo nivel, a pesar de que consiguieron una meritoria tercera plaza el año pasado. Por delante suya, a nivel de potencial, tiene a equipos más consolidados en territorio doméstico como Hearts o Dundee United. Sin embargo, son unos de los motivos a los que se agarra un fútbol necesitado de alguna actuación europea decente. El Motherwell es un club de comunidad, en el se vaticinan problemas económicos tras la decisión de enviar al Rangers a la Third Division escocesa. Según la directiva, esta situación podría condenar al equipo a la administración en los próximos meses. La recesión golpea especialmente a la SPL por la cercanía de un fútbol inglés que despilfarra cantidades de dinero desorbitadas y en los dos últimos años ni el Motherwell, ni cualquier otro equipo a excepción de Celtic o Rangers ha pagado una sola libra por algún jugador. Todos llegan gratis.


Esta temporada, el Well ha firmado a un futbolista al mismo tiempo que ha visto como se marchaban nueve, aunque prácticamente nadie con gran ascendencia sobre la escuadra dirigida por Stuart McCall, por lo que se podría decir que mantienen el bloque de anteriores campañas, sobre todo en la vertiente ofensiva. La única incorporación ha sido la del defensa central Simon Ramsden, procedente del Bradford, aunque se especula con la llegada de otros jugadores en los próximos días. Y es que el equipo de Lanarkshire está notando en exceso la fatiga de los partidos europeos con una plantilla corta y sin relevos de calidad: tras los dos primeros partidos en liga solo han conseguidos dos puntos ante rivales pequeños.

No hay una estrella al uso en el conjunto de McCall, si bien el extremo Chris Humphrey debería ser el jugador más peligroso por la velocidad que imprime al equipo en la banda derecha y por las diagonales que crearán problemas a los centrales rivales si estos juegan adelantados. Sin embargo, el internacional jamaicano se ha perdido los últimos partidos por lesión y no se sabe con exactitud en qué estado físico llegará al duelo. En la banda contraria, Jamie Murphy aporta las pocas gotas de calidad que tienen los escoceses y como delantero centro aparece Micheal Higdon, un tanque inglés con bastante experiencia en la SPL que intenta ser el target del equipo, el hombre al que colgar balones para conseguir avanzar metros. Este trío de jugadores componen la base ofensiva de los de Lanarkshire, aunque poco a poco va surgiendo el talento del delantero estonio de 21 años Henrik Ojamaa, que el año pasado consiguió el premio al mejor joven de la liga escocesa en el mes de enero y que disputará minutos de calidad contra el Levante.

El centro del campo es mucho más trabajador, con dos jugadores fundamentales que aportan en facetas completamente opuestas y un complemento que varía en función del partido. Por una parte, tienen a  un mediocentro más creativo en la figura de Nicky Law, por el que pasa siempre el balón para inventar juego y que puede llegar a dar el último pase porque, ante todo, McCall exige a sus centrocampistas que lleguen a ambas áreas. El perfil opuesto lo da un jugador especializado en destruir juego, Keith Lasley. Aquí llega uno de los principales problemas que afecta al Motherwell este año. La marcha de Steve Jennings ha influido en el perfil del tercer jugador: con Lasley, ambos centrocampistas formaban una de las parejas más duras en todas las islas británicas y ahora el sitio libre lo ocupan entre Omar Daley y el canterano Robert McHugh, jugadores de un perfil bastante más ofensivo y que tienen que jugar ahí porque no hay más donde rascar.

La defensa prácticamente no ha variado en ninguno de los cuatro partidos oficiales: Hateley actúa de lateral derecho, Hammell por el lado izquierdo y como centrales, Ramsden y Shaun Hutchinson, un prometedor central inglés de apenas 21 años que ya ha pagado su inexperiencia a nivel continental en el duelo ante el Panathinaikos. La portería la ocupa un irregular Darren Randolph, portero irlandés que cumple su tercera campaña con los Steelmen sin apenas competencia en el puesto.

Dependiendo del rival, el esquema táctico elegido es un 4-4-2 o un 4-5-1 mucho más conservador, intentando poblar el centro del campo para no permitir un juego fluido y con la posibilidad de transformarlo en un 4-3-3 cuando se requiera más presencia ofensiva. Lo lógico es que opten por el segundo sistema, mucho más adaptado a los jugadores que dispone McCall, aunque el primero también se dejó ver en algún partido importante el año pasado cuando Humphrey estuvo lesionado.

Hay dos factores que podrían beneficiar claramente al Levante durante el desarrollo de la eliminatoria. El primero es la incapacidad de los escoceses para soportar la presión de conseguir resultados importantes ante rivales superiores. Como ya comentamos, el año pasado consiguieron la tercera plaza, pero tiraron por la borda varias oportunidades para romper el binomio Rangers/Celtic tanto a principios de noviembre, cuando el equipo verdiblanco estaba al borde del precipicio, como cuando al  extinto Rangers le arrebataron 10 puntos en la tabla clasificatoria. Sólo un dato: en los dos últimos años jugó ocho partidos contra el propio Rangers y únicamente fue capaz de sumar un punto con 3 goles a favor y ¡27 en contra!


La otra clave está bastante clara: el calor de Valencia en el mes de agosto convertirá el partido de vuelta en un infierno para unos jugadores acostumbrados a unas temperaturas mucho más suaves. En principio, el Levante debería traerse un resultado positivo de Fir Park, pero si se complica la vida podría utilizar ese escudo para destrozar a los escoceses a medida que el partido vaya avanzando en el Ciutat de València. La iniciativa en principio la tendrá que llevar el Levante, que deberá aprovechar las debilidades a balón parado del Motherwell si no quiere sufrir en Escocia más de lo previsto. Muy probablemente, Stuart McCall decida avanzar su línea defensiva para congestionar el juego en los primeros 90 minutos, mientras que en Valencia intentará salir a la contra a través de las bandas. El Levante es superior y debería solucionar la eliminatoria en casa, pero la inexperiencia europea puede jugarle una mala pasada si se relaja y piensa que tendrá dos partidos cómodos. Eso es complicado de ver en la Europa League.