sábado, 7 de julio de 2012

Pedro Ríos: El premio al trabajo y al esfuerzo


El Levante UD oficializó ayer la llegada del tercer refuerzo para la próxima temporada. Se trata de Pedro Ríos Maestre, más conocido como Pedro Ríos, quien firmará un contrato de una única temporada con la entidad de Orriols tras desvincularse recientemente de su anterior equipo, el Getafe CF. Desde Mundo Levante UD haremos un breve recorrido por su trayectoria deportiva y daremos a conocer las cualidades más notorias y destacadas del talentoso volante andaluz, que llega a Valencia como adalid de la ambición y el deseo de triunfar y deleitar a una afición tan única como especial.

Pedro, nacido el 12 de diciembre de 1981 en Jerez de la Frontera, dio sus primeros pasos como profesional en el Atlético Sanluqueño, de Tercera División,  con apenas diecinueve años de edad. Jugando como delantero centro (algo que explica sus notables cifras goleadoras pese a no desenvolverse en esa parcela del verde actualmente), sus buenas actuaciones le valieron para dar el salto al AD Ceuta, de Segunda División B, un año después. No defraudó en absoluto a los aficionados del Alfonso Murube, que comprobaron durante las tres temporadas en las que el jerezano formó parte de la plantilla todo el compendio de habilidades y aptitudes que es capaz de aglutinar en sus botas, sumando a ello un brillante registro anotador, con veintisiete tantos firmados en dichos tres años.

Fue en el verano de 2004 cuando el Xerez CD, equipo de su tierra natal, puso sus ojos sobre Pedro, otorgándole así de la oportunidad de estrenarse en la división de plata del fútbol nacional. Con un primer año de adaptación a la entidad y a la categoría, el andaluz explotó de manera definitiva durante su segunda temporada en Chapín, y maravillando a lo largo de las tres campañas posteriores, mostrando todo su potencial y convirtiéndose en un auténtico puñal por banda derecha. 
En 2009 culminó su etapa en el cuadro azulino con un ascenso histórico a la máxima categoría, y firmó un contrato de tres temporadas con el Getafe, donde no ha decepcionado, y siempre a base de trabajo, esfuerzo y, lógicamente, un enorme talento, ha sido capaz de abrirse un hueco en el once del combinado madrileño. Cuando el fin de su contrato con el conjunto azulón auguraba un cambio de aires con un destino claro y marcado (el Real Zaragoza), Pedro se ha decantado finalmente por la posibilidad de vestir la zamarra azulgrana la próxima temporada, siendo el castellonense Paco Montañés (otra de las opciones que barajó la secretaría técnica levantina) el elegido por el cuadro maño para cubrir dicha parcela, que abonará además más de medio millón de euros por su tránsfer a su equipo de origen, la AD Alcorcón.

Estos tres años en Getafe han servido y mucho para conocer más de cerca las cualidades y virtudes de un Pedro Ríos que, como dato curioso, no luce su nombre xerografiado en la camiseta, sino que acompaña el apellido Ríos de las iniciales de su padre, A.J. (Antonio José), fallecido tiempo atrás. Incansable, luchador y talentoso son las tres palabras que mejor definen al hombre que espera adueñarse de la banda derecha del Ciutat de València durante una temporada histórica. Capaz de permutar su posición a lo largo de toda la línea de tres cuartos, Pedro ofrece desborde, mucha profundidad y, especialmente, un golpeo de balón soberbio en la larga distancia. Genial a balón parado, aportará grandes dosis de talento y calidad, y sobre todo, un plus de intensidad que no hemos sido capaces de ver, por la propia idiosincrasia y por el carácter del jugador, en el hombre a quien relevará con casi toda seguridad, Valdo

Además, su capacidad goleadora es innegable (ya hemos comentado que en sus inicios se desenvolvía en el papel de delantero centro), pese a que la misma no se ha visto rentabilizada al máximo en estos últimos meses. No lo tendrá fácil, pero contemplando y admirando su trayectoria, plagada de retos y pequeños pasos que le han permitido llegar a la élite, el premio de formar parte de la plantilla de un Levante europeo será el estímulo final para extraer hasta la última gota de sus enormes habilidades. ¡Bienvenido!