lunes, 2 de septiembre de 2013

El Villarreal se impone en el duelo entre filiales

-Fotografía: ACF Fotografía-
La tarde de ayer deparó un bonito e intenso duelo entre los filiales de Villarreal y Levante en las instalaciones de la Ciudad Deportiva del cuadro castellonense. El encuentro se saldó con un solvente triunfo de los locales por cuatro tantos a dos que deja un remanente de lecturas y sensaciones a tener muy  en cuenta por parte del equipo azulgrana, que pagó el elevado precio de la endeblez y la ingenuidad en una categoría sin concesiones.

El segundo equipo amarillo se adelantó muy pronto. Fue apenas tres minutos después de iniciarse el choque y por mediación de Pablo González. El tanto mermó y mucho las buenas intenciones de los pupilos de José Gómez durante los primeros minutos, quienes sufrieron lo indecible para generar algo de peligro en las inmediaciones del arco defendido por Aitor. Únicamente determinadas acciones aisladas por banda y destellos y genialidades de Jason permitían incrementar el ritmo cardíaco y las pulsaciones de la apaciguada defensa local.

Sin embargo, atravesador el ecuador del primer acto, llegaría la igualada en las botas de, quién si no, Jason. El ariete aprovechó con inteligencia un rechace en la frontal para encarar y batir sin problemas al guardameta rival. El gol tuvo un efecto tan balsámico como efímero, puesto que menos de dos minutos más tarde, Juanto condujo al fondo de las mallas un buen envío de Blázquez. La intensidad mostrada por el rival contagió a un Levante que, después de desbaratar algunas claras ocasiones, logró la igualada de nuevo gracias a Jason y tras un saque de esquina botado por Andy.

Tras el tiempo de descanso, el partido adquirió un matiz completamente diferente. Los levantinistas controlaban el tempo del juego y dispusieron de las mejores ocasiones. No obstante, fueron Cámara y Sergio Marcos quienes, aprovechando las facilidades defensivas y los problemas de adaptación de un bloque en construcción que necesita mejorar y mucho sus mecanismos tácticos, establecieron el cuatro a dos definitivo.

Ni siquiera la expulsión de Juanto propició un final con una dosis extra de emoción y entusiasmo. Dos partidos, dos derrotas, nueve tantos encajados y muchas cosas que mejorar. Pese a ello, todavía es muy pronto y el paso de los días, la buena preparación y la cohesión de un equipo casi novel en su totalidad proporcionarán los resultados esperados y reconducirán al equipo a la senda del éxito.


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