domingo, 18 de agosto de 2013

El Barcelona saca a pasear el rodillo ante un Levante sin alma

Creo que puedo estar en condiciones de afirmar, sin exagerar un ápice, que hacía mucho, pero muchísimo tiempo que no veía un partido de fútbol en el que la diferencia técnica y de intensidad entre ambos contendientes fuera tan abismal. Rayando la humillación, si no adentrándose de pleno en ella, el Levante ha recibido un varapalo de los que cuesta olvidar en el estreno del nuevo proyecto de Joaquín Caparrós.

-Fotografía: Pedro y Alexis celebran el tanto del canario/ MARCA-
Quizá no deba preocupar tanto la plausible y manifiesta gama de recursos técnicos y estilísticos con los que un brillante Barcelona ha vapuleado a su rival, sino la indolente capacidad de los levantinos para competir en el plano físico, táctico y mental. Faltas continuas de concentración, incapacidad para creer en las propias posibilidades y continuos desajustes que han convertido a Keylor Navas, pese al doloroso siete a cero, en el hombre más destacado del equipo. 

Con Neymar e Iniesta en el banquillo, pensando tal vez en el duelo del próximo miércoles en el Vicente Calderón correspondiente a la ida de la Supercopa de España, Gerardo Martino planteó el envite con el objetivo de recuperar algunos de los ideales que han llevado a este bloque a convertirse en el mejor equipo de la historia. La fiesta se inició pronto, en el tercer minuto de juego, tras una combinación de fantasía al primer toque por parte de prácticamente la totalidad del ataque azulgrana que el chileno Alexis Sánchez envió a placer al fondo de las mallas.

Los locales maravillaban a su hinchada mientras los pupilos de Caparrós se desesperaban con el paso de los minutos, incapaces de disputar una sola acción a sus rivales. Messi, en el minuto doce, redondeó otra plástica y rápida acción del ataque culé. Un dominio sin paliativos, un golpe asestado directamente a la moral de los once contendientes que hoy vestían de verde en la voraz jungla catalana.

Fueron Dani Alves y Pedro, en el ecuador del primer acto y casi de manera consecutiva, quienes alzaron el tercer y el cuarto gol al electrónico. Una inocente pena máxima cometida por parte de Pedro López sobre Alexis, tremendamente activo en el día de hoy, y un soberbio envío de Fàbregas al interior del área que remachó con enjundia Xavi Hernández finiquitaron una primera mitad de escándalo.

Joaquín Caparrós, desesperado en la banda y merodeando de un lado a otro de la zona técnica, decidió, tras el paso por vestuarios, relevar a la pareja de centrocampistas, Simao y Sérgio, para dar entrada a El Adoua y Pallardó. El guion no cambió en absoluto: Keylor mantuvo un nivel estratosférico bajo palos y sus intervenciones privaron al Barcelona de lograr una goleada de (algo más de) escándalo que, únicamente, se extendió en un tanto más, obra de Pedro tras un error infantil y garrafal de Héctor Rodas.

Pocos contaban con la posibilidad de lograr algo positivo hoy en el Nou Camp, pero creo que nadie esperaba que el equipo mostrase esta imagen reflejo de una indolencia y una carencia de alma e intensidad que pueden ser preocupantes. Queda mucho tiempo para corregir y nuestra Liga empieza el próximo domingo.